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Bienaventuranza – Wikipedia

Fuente: Bienaventuranza – Wikipedia
Bienaventuranza
Le sermon sur la montagne (El sermón de la montaña, 1895-1897), obra del francés James Tissot (1836-1902). Acuarela opaca sobre grafito en papel vitela gris. Museo Brooklyn.

 

La bienaventuranza (también llamada macarismo) es en la Biblia un género literario con más de un centenar de ejemplos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Tiene antecedentes en escritos de otros pueblos, en especial de Egipto. Se recurre a este género para expresar una felicitación a las personas que, por tener una dada cualidad o por mantener una forma de conducta grata, están relacionadas con Dios a quien se identifica bíblicamente como el dador de la vida y de la felicidad.

Cuando en la Biblia se proclama una bienaventuranza o su opuesto, no se busca pronunciar ni una bendición que proporcione la felicidad, ni una maldición que produzca la infelicidad, sino exhortar, sobre la base de la propia experiencia de felicidad, a seguir los caminos que conducen a ella. Sin embargo, este género literario experimentó una evolución lenta a través del Antiguo y del Nuevo Testamento. Así, el centro de atención de las bienaventuranzas cambió paulatinamente de los bienes meramente terrenales a los llamados «bienes eternos».

Dentro del elevado número de sentencias que constituyen este género literario, quizá las más célebres sean las ocho con que comienza Jesús de Nazaret el Sermón del monte (Mateo 5:3-11). En conjunto, las bienaventuranzas del sermón del monte concentraron todas las enseñanzas y el ministerio público de Jesús sobre espiritualidad y compasión, al presentar un nuevo conjunto de ideales centrados en el amor y la humildad en lugar de la fuerza y la imposición.

Origen del término «bienaventurado»

En la literatura griega, el término «bienaventurado» se reserva en una primera etapa a los dioses para expresar su condición de seres situados por encima de las penas y fatigas de esta tierra. Así se aplica el término «μάκαρ» («mákar»), más antiguo pero afín a «μακάριος» («makarios»). Por extensión, el término «μακαρίτης» (que significaría «bendito») es, desde su primera aparición en la obra «Los Persas» (n° 633), del dramaturgo griego Esquilo, aplicado de forma circunscripta a los muertos. Se dice que los muertos son «bienaventurados» o «benditos» en razón de que ya están exentos de dolor.

Busto que representa a Esquilo, autor de «Los Persas», obra en que se aplica el término «μακαρίτης» a los muertos.

 

En griego antiguo, quizá la palabra principal para significar felicidad es «eudaimonia» (literalmente significa «espíritu bueno» o «dios bueno»), y a partir de ella se desprende una constelación de términos estrechamente relacionados, que incluye «eutychia» (suerte), «olbios» (bendecido, favorecido), y «makarios» (bendecido, feliz, dichoso). En una etapa más avanzada, «makarios» («μακάριος») constituye un epíteto que se aplica sólo a los hombres.​ El primer registro griego que se tiene del término «μακάριος» («makarios») se encuentra en las Odas Píticas 5,46 del poeta lírico Píndaro, y luego se vuelve común en Aristófanes y Eurípides. Parece implicar la idea general de «tener suerte» y de «ser afortunado». Así, a fines del siglo V a.C. y principios del siglo IV a.C., se aplica la palabra «μακαριος» a los hombres en la medida en que eran ricos y que, por lo tanto, quedaban sustraídos de las angustias y penalidades del diario vivir. En el mundo griego, el género literario llamado «macarismo» se usa para celebrar la felicidad alcanzada por una persona, señalando el motivo y la calidad.

En los textos veterotestamentarios, «ašrê» (o ashrêy, אשרי) es un término abstracto traducido como «bienaventurado», que se refiere siempre a personas y nunca a cosas o circunstancias.​ A diferencia de la literatura griega que otorga en principio el término «bienaventurados» a los dioses, los libros de la Biblia jamás aplican la palabra «ašrê» a Dios. Sin embargo, se pone la felicidad en relación a Dios porque se lo considera el dispensador de toda dicha.

Constitución de una «bienaventuranza»

En general, una bienaventuranza está constituida por una expresión inicial (del hebreo, ašrê… ; del griego, makarios…)​ que se puede traducir como «feliz», «dichoso», «bienaventurado» y que califica al poseedor de la cualidad como «digno de felicidad». En muchos casos se añade un segundo miembro a la expresión que puede estar en tiempo presente o en tiempo futuro.

  • Si está en tiempo presente, indica la razón por la cual esa cualidad lo hace feliz. Por ejemplo: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos […] Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje […]» (Salmo 1:1-3).
  • Si está en tiempo futuro, indica las consecuencias que se siguen o que se seguirán de la posesión de la cualidad. Entre ellas se destacan las que utilizan la palabra «porque» como inicio de la segunda parte, y que se consideran literariamente más logradas. Por ejemplo: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mateo 5:7). Muchas otras utilizan diferentes giros literarios (por ejemplo, «en verdad os digo») o nexos causales.

Finalmente, algunas bienaventuranzas dejan implícito el premio, que se considera sobreentendido; por ejemplo: «Bienaventurados los que no han visto y han creído» (Juan 20:29).

El macarismo en la Biblia hebrea y en el Antiguo Testamento

En la Biblia hebrea y en el Antiguo Testamento de las Biblias cristianas abundan las proclamaciones del género llamado bienaventuranza o macarismo. Los libros sapienciales mencionan numerosos puntos que convergen hacia la felicidad, según los criterios de su época y de su religiosidad: «dichoso» el que teme a Yahveh: será poderoso, bendecido, tendrá hacienda, riqueza (Salmo 112:1-3), tendrá una esposa fecunda y muchos hijos (Salmo 128:1-3). «Dichoso» el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, sino que se complace en la ley de Yahveh (Salmo 1:1); «dichosos» los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de Yahveh, los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón (Salmo 119:1-2), «dichoso» el hombre que escucha la sabiduría (Proverbios 8:34) y «dichoso» el hombre que la halla (Proverbios 3:13).

Sin embargo, el sabio verdadero no limita su horizonte a la retribución deseada en este mundo. La recompensa esperada es Dios en persona: «dichosos» los que esperan en él (Isaías 30:18), «dichoso» el hombre que confía en Dios (Salmo 84:12), «dichoso» aquél que en el Dios de Jacob tiene su apoyo y su esperanza en Yahveh su Dios (Salmo 146:5).

Pero no por esperar la felicidad se debe desconocer los caminos que conducen a ella. Por ejemplo, para descubrir que sólo Dios realiza la felicidad, se requiere a veces una decepción. Por eso exclama el salmista: Mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en el hombre; mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en magnates (Salmo 118:8-9). En tal sentido, el profeta clama que es maldito el hombre que se fía en el hombre y que es bendito aquél que se fía en Yahveh, porque Yahvéh no defrauda su confianza (Jeremías 17:5.7).

Bienaventuranza en el sufrimiento

Sin embargo, con la llegada del sufrimiento, la «bienaventuranza» parece mermar. A Job, figura representativa del hombre sufriente que ha perdido todos sus bienes, sus hijos y su salud, uno de los tres presuntos sabios le dice: «¡Feliz el hombre a quien Dios corrige! No desprecies, pues, su lección» (Job 5:17), como si el sufrimiento fuese siempre un correctivo, una lección dolorosa pero saludable. Pero Job no manifiesta satisfacción alguna con esa respuesta: «¡Ah, si pudiese pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza juntos! Pesarían más que la arena de los mares, por eso mis razones se desmandan» (Job 6:2-3). «¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma?» (Job 6:11).

Job y sus amigos (1869). Óleo sobre lienzo de Ilya Yefimovich Repin (1844–1930). Museo del Estado ruso, San Petersburgo. Las explicaciones que del mal le dan sus amigos «sabios» no le sirven a Job en medio de su sufrimiento.

Lo que los sabios inculcan a Job era verdad, pero una verdad inoportuna. Era verdad, pero una verdad a medias. ¿Por qué a medias? Se trataba de lecciones rutinarias y tradicionales, de malla demasiado gruesa, incapaz de recoger los problemas y las ansias del hombre Job. Job se rebela contra esa moral tan anónima, universal y abstracta (...) Por eso, la verdad de los sabios será siempre una verdad disminuida: porque refleja únicamente ese mínimum característico de todo enunciado que posee validez general. La legislación versa sobre lo mínimo, la inspiración se refiere a lo máximo; aquélla acota el campo de la justicia, ésta amplía el campo del amor.

José María Cabodevilla, La impaciencia de Job

En realidad, los tres sabios que pretenden encontrar palabras consoladoras no obtienen resultado alguno porque no llegan al límite requerido: participan del vicio que es propio de la falsa compasión, que consiste en «compadecerse de» en vez de, como debería ser, «padecer con».

Dios no responde a las preguntas de Job, sino que formula nuevas preguntas, cuestionando a Job sobre quién es él para cuestionar (Job 38-41). Al final del libro, Yahveh Dios rehace la salud de Job y su hacienda, doblándola respecto de la original, como así también rehace la familia que Job había perdido, es decir, todas las «bienaventuranzas» materiales. Pero las preguntas que Job formuló en medio de su sufrimiento permanecen flotando para los mortales, sin respuesta aparente en ese momento.

Hacia otro tipo de «bienaventuranzas»: la felicidad en la «Biblia griega»

Algunos escritos forman parte de la Biblia griega, pero no figuran en el canon judío, ni en aquellas Biblias vulgarmente llamadas «protestantes» posteriores a 1826. Son libros «deuterocanónicos», admitidos en el canon por Iglesias cristianas ortodoxasorientalesanglicanaepiscopaliana y católica, como también por las luteranas y anabaptistas. Entre esos libros se encuentran el Libro de la Sabiduría (escrito posiblemente en el siglo I a.C.) y el Libro del Eclesiástico (190-180 a. C.). Se trata, pues, de escritos de redacción relativamente cercana al comienzo de nuestra era. En esos escritos, como en algunos pasajes de los escritos proféticos, se acentúa un progresivo cambio en la mentalidad: los bienes de la tierra, si bien son bendiciones de Dios, son perecederos.

«El martirio de los siete macabeos» (1863), de Antonio Ciseri. El martirio de los siete hermanos macabeos delante de su propia madre, martirizada al final, constituye el trasfondo dramático para la explicitación en la Biblia griega de un nuevo alcance en el concepto de «bienaventuranza»: la fe en la «resurrección de los cuerpos».

Cuando se afirma la creencia en la «vida eterna» o, mejor, en la «resurrección de los cuerpos», que aparece por primera vez como texto griego en el Libro II de los Macabeos 7 (escrito hacia fines del siglo II a.C. y comienzos del siglo I a.C.),​ esta esperanza hace brotar nuevos valores. Más aún, se produce una inversión del orden de valores antiguo.

Se comienza a enseñar que no hay que apreciar la felicidad de un hombre antes de la hora final: «Antes del fin, no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el hombre» (Eclesiástico 11:28).

El libro de la Sabiduría, en referencia a la «bienaventuranza», pone por delante la justicia al gozo de tener prosperidad. Aparecen incluso palabras hasta entonces impensadas: el hombre y la mujer estériles pueden ser «felices», en cuanto pueden ser fecundos espiritualmente. La esterilidad, que era considerada hasta entonces una deshonra o castigo, podía ser en realidad señal de bendición: «Dichosa la estéril sin mancilla… cuando sean juzgadas las almas se verán sus frutos» (Sabiduría 3:13).

Los eunucos, que en el pensamiento antiguo estaban excluidos de las asambleas de culto a Dios (Deuteronomio 23:2), son rehabilitados: «Dichoso también el eunuco si no tomó parte en el mal ni fomentó pensamientos de rebelión contra el Señor: su fidelidad será bien recompensada, tendrá un lugar de privilegio en el templo del Señor» (Sabiduría 3:14).

Así, los sabios coinciden en que la «bienaventuranza» no está tanto en los bienes personales como en obrar justamente.

Las bienaventuranzas en Mateo 5 y Lucas 6

El Sermón del monte, óleo sobre tela del pintor danés Carl Heinrich Bloch (1834–1890).

Probablemente las bienaventuranzas más famosas sean las transmitidas por el evangelio de Mateo (capítulo 5) y el evangelio de Lucas (capítulo 6). Entre ellas se observó cierto número de concomitancias. Los dos evangelios recogen la misma palabra: «bienaventurados» o dichosos. Los dos están de acuerdo en colocar ese término al frente de una especie de discurso-programa que pronuncia Jesús al comienzo de su ministerio, un poco antes en Mateo que en Lucas. También hay en los dos una diferencia muy clara entre las primeras bienaventuranzas y la última, tanto en el tono general como en el estilo: mientras que las primeras son breves y están bien acuñadas, la última se despliega con cierta amplitud. Y en ambos evangelios, el tono general viene dado por la primera bienaventuranza que se suele considerar el compendio de todas las demás: «Bienaventurados los pobres» (Lucas 6:20), «Bienaventurados los pobres de espíritu» (Mateo 5:3).

En el evangelio de Mateo, las bienaventuranzas constituyen el comienzo del largo discurso de tres capítulos (Mateo 5-7) conocido como «sermón de la montaña». En cambio, en el evangelio de Lucas, se ubican en el comienzo de un «discurso en la llanura» mucho más corto (medio capítulo: Lucas 6: 20-47). Este discurso se encuentra recogido casi íntegramente en el sermón de Mateo, pero sus perspectivas parecen ser algo distintas.

El discurso de Lucas está centrado casi exclusivamente en el amor al prójimo; Mateo se interesa sobre todo por la manera con que las exigencias del evangelio constituyen una superación respecto a las exigencias de la ley judía, tal como se la interpretaba en el siglo I.

En cuanto a las bienaventuranzas mismas, la primera diferencia que se advierte es la del número: Mateo tiene 9; Lucas sólo 4, pero las hace seguir de otras cuatro sentencias que recogen exactamente la otra cara de las bienaventuranzas: las maldiciones (¡ay de vosotros, los ricos, los que estáis saciados, los que ahora reís, de los que habla bien todo el mundo!). La diferencia de contenido es la más importante: la razón de la dicha no parece ser la misma para Mateo que para Lucas. Lucas considera situaciones penosas (Dichosos los pobres… Dichosos los que ahora tenéis hambre…). mientras que Mateo tiene en cuenta actitudes y disposiciones espirituales (Dichosos los pobres de espíritu… Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia…). Si bien estas dos series de bienaventuranzas se sitúan en dos planos distintos, parecen ser complementarias y convergentes.

Tabla 1: Bienaventuranzas y maldiciones en Mateo 5 y Lucas 6
Mateo 5:3-12 Lucas 6:20-23 Lucas 6:24-26
Bienaventuranzas Bienaventuranzas Maldiciones
Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos
Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios
¡Ay de vosotros los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis
¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados
Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos
Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre
¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! […]
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros
Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra esperanza será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas
[…] pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.

Así, el esfuerzo que aparece en el Antiguo Testamento por incorporar a la bienaventuranza valores distintos a los del éxito o la riqueza, tales como el valor de la justicia en la pobreza y en el fracaso, encuentra en la predicación de Jesús de Nazaret una posición tajante: los dichosos no son ya los ricos, los satisfechos o aquéllos a los que se halaga, sino los que tienen hambre y que lloran, los pobres y los perseguidos.

En el concepto de Léon-Dufour, dos bienaventuranzas mayores comprenden todas las demás:

  1. la pobreza, con su cortejo de las obras de justicia, de humildad, de mansedumbre, de pureza, de misericordia, de solicitud por la paz.​ En el mismo marco aparecen otras bienaventuranzas: se declara a María (madre de Jesús) bienaventurada por haber creído (Lucas 1:45), y también son bienaventurados los que no vieron y creyeron (Juan 20:29). En línea con lo anterior, tanto el Evangelio de Lucas como el Apocalipsis señalan como bienaventurados a los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica (Lucas 11:28), al que lee y a los que oyen la Palabra y guardan las cosas en ella escritas (Apocalipsis 1:3).
  2. la persecución por amor de Cristo. El autor del Apocalipsis, escrito a las siete Iglesias de Asia (Apocalipsis 1:4) durante la persecución (Apocalipsis 1:9), declara dichoso al que se mantiene vigilante (Apocalipsis 16:15), al que será llamado para la resurrección (Apocalipsis 20:6). Incluso si da su vida en testimonio, es bienaventurado «por morir en el Señor», porque sus obras lo acompañan (Apocalipsis 14:13).
Las bienaventuranzas desde la perspectiva de la Iglesia católica

El Catecismo de la Iglesia Católica describe a las bienaventuranzas como el centro de la predicación de Jesús. Ellas responden al deseo natural de felicidad: “Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el fin último de los actos humanos: Dios nos llama a su propia bienaventuranza”.

Las bienaventuranzas en el arte

Antoni Gaudí incluyó la representación de las bienaventuranzas en su concepción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Las mismas figuran en las bóvedas posteriores del pórtico de la gloria, en correspondencia con sus ocho columnas interiores.

Bibliografía
  • Cabodevilla, José María (1970). La Impaciencia de Job. Estudio sobre el sufrimiento humano. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. ISBN978-84-220-0262-8.
  • Cabodevilla, José María (1984). Las formas de felicidad son ocho. Comentario a las bienaventuranzas. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. ISBN84-220-0262-0.
  • Léon-Dufour, Xavier (2001). Vocabulario de Teología Bíblica (18a. edición). Barcelona (España): Biblioteca Herder. ISBN978-84-254-0809-0.
  • Dupont, Jacques (1969-1973). Les Béatitudes. Tomo I: Le probleme Iittéraire (388 pp.); tomo II. La Bonne Noovelle (426 pp.); tomo III, Les évangelistes (744 pp.). París: Gabalda.
Fuente: Bienaventuranza – Wikipedia

 

Qué nos mantiene sanos y felices – Robert Waldinger

Qué nos mantiene sanos y felices – Robert Waldinger

¿Qué nos mantiene felices y saludables a lo largo de la vida? Si piensas que es la fama y el dinero, no estás solo, pero según el psiquiatra Robert Waldinger, te equivocas. Como director de un estudio de 75 años sobre el desarrollo adulto, Waldinger tiene un acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y la satisfacción personal. En esta charla, comparte tres lecciones aprendidas del estudio, así como algo de sabiduría práctica ancestral sobre cómo construir una vida larga y plena.

Charla completa en pdf

 

Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés – LMEM

Fuente:  Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés. – La Mente es Maravillosa

Como buen guerrero oriental, para Miyamoto la lucha era mucho más que un combate. Los samuráis le daban un enorme valor a la evolución personal. Este era precisamente el medio para convertirse en buenos combatientes. Las reglas de la vida de Miyamoto han sobrevivido al tiempo, igual que lo hacen los clásicos. En ellas se recoge la sabiduría de quien ha vivido con valor y en función de causas nobles. Hemos sintetizado esos preceptos en diez orientaciones que enseguida compartimos.

1. Aceptación, la primera de las reglas de la vida

La primera de las reglas de la vida es aceptar la vida misma, tal y como es. Aceptación no quiere decir resignación, sino humildad. La vida es lo que es y de cada uno de nosotros depende una actitud: la de aprender de las circunstancias que no hemos elegido, pero con las que tenemos que convivir.

La consecuencia de no aceptar la realidad es el sufrimiento permanente. Este da origen a una batalla interior que siempre se pierde. Aceptar, en cambio, lleva a aprender de cada situación.

2. Piensa poco en ti y mucho en los demás

Niño ante BudaQuien se detiene a pensar demasiado en sí mismo termina confundiéndose. Levanta un muro frente al mundo y alimenta sus inseguridades. Más que pensar en uno mismo, lo adecuado es permitirse ser.

La verdadera felicidad está en poder servir a otros. No hay nada que se compare con la satisfacción de hacer el bien. Quien es generoso da muestra de ser poderoso también. Esto es, finalmente, lo que le permite apreciarse a sí mismo.

 

3. Aprende a desprenderte del deseo

El deseo, entendido como anhelo por lo que no se tiene, solo conduce a la insatisfaccióneterna. El tener es como un barril sin fondo. A más que tienes, más deseas. Y cada vez es más difícil satisfacerte.

 4. Evita darle lugar al arrepentimiento

El arrepentimiento causa mucho sufrimiento. Lo peor es que se trata de un sentimiento inútil. Así lo hace ver Miyamoto en las reglas de la vida. Insiste en que no deberíamos ver al error como una condena, sino más bien como una característica asociada a nuestra naturaleza.

Cada acción que realizamos nos enseña algo. También nos cambia de alguna manera. Si se actuó mal, nos deja una gran enseñanza. Por eso nada de lo vivido es despreciable. Lo importante es saber aprender de ello, enriquecer nuestro bagaje.

5. Elimina las quejas y el resentimiento

La queja solo contribuye a invadir a una persona de mala energía. También a atormentar a quienes le rodean. No tiene ningún sentido porque en lugar de mover hacia la acción, termina paralizando.

Según las reglas de la vida de Miyamoto, las quejas y el resentimiento envenenan a quien las siente. No sirven para nada. Al contrario, comienzan a dañar como una plaga a otros sentimientos que sí son positivos.

mujer lanzando palomas representando las reglas de la vida

6. Deja a un lado los objetos que no necesitas

Los objetos influyen sobre nuestras emociones y nuestra manera de ver la vida. Si nos apegamos demasiado a ellos, terminan por ejercer control sobre nosotros. Hacen que nuestra conciencia sea menos libre.

Esto aplica especialmente para las cosas que ya no necesitamos y que, pese a ello, conservamos. Finalmente nos vuelven personas más inseguras y rígidas. Por eso en las reglas de la vida se insiste en deshacerse de lo inútil.

7. No sigas ciegamente las creencias de otros

Habla, en el fondo, de mantener la confianza en nuestro criterio. Confiar en el sentido común que uno posee. Respetar las propias convicciones y los propios valores. De lo contrario, una persona se vuelve muy manipulable.

Nadie necesita que le digan qué está bien o qué está mal. Todos tenemos la capacidad de decidir esto por nosotros mismos. Seguir ciegamente a otros solo conduce a traicionarnos a nosotros mismos en algún punto.

8. Conserva siempre tu honor

El honor es una palabra casi olvidada. Tiene que ver con el amor propio. Con no permitirnos caer en conductas que estén en disonancia con los valores que defendemos, en los que creemos. Constituirían una especie de brújula, dando lugar al orgullo cuando se respetan en contra de las tentaciones.

El honor es el bien más preciado de cualquier persona. Alguien honorable inspira respeto y consideración. Atrae la buena voluntad y la consideración de los demás, incluso de los enemigos. Así es como el honor le confiere valor a la vida; un valor que es muy íntimo y personal.

9. El amor no debe estar invadido por el apego

chico al amanecer pensando en las reglas de la vidaLas emociones, en general, son respuestas impulsivas. Si se razonan, se convierten en sentimientos. Estos son más profundos y más ponderados. Están asociados a los valores y no a las necesidades.

El amor es un sentimiento extraordinario. Sin embargo, a veces llamamos amor a una emoción ciega y pasajera. Esto ocurre cuando lo que inspira el amor es el apetito de algo o el apego. En esos casos daña, más que beneficiar.

 

10. No temas a la muerte

Es un hecho, somos mortales. La vida acaba y esto es una realidad natural. No debemos temer ni a la muerte propia ni a la de los seres que amamos. Así, vencemos el temor a la muerte viviendo intensamente la vida.

Las reglas de la vida de Miyamoto han sobrevivido al tiempo por la gran sabiduría que encierran y también por todo aquello que inspiran. Llaman al realismo, a la humildad y a la paz interior. Buscan que nos enfoquemos hacia la esencia y no hacia lo aparente e intrascendente.

Fuente:  Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés. – La Mente es Maravillosa
Autora:  Edith Sánchez

Un Camino a la Felicidad – Dalai Lama

Un Camino a la Felicidad – Dalai Lama

Budismo

Resultado de imagen de budismoEl budismo es una «doctrina filosófica y religiosa» no teísta perteneciente a la familia dhármica y, según el vedismo, de tipo nástika. Comprende una variedad de tradiciones, creencias y prácticas espirituales principalmente atribuibles a Buda Gautama. El budismo se originó en la India, desde donde se extendió en gran parte del este de Asia, si bien declinó su práctica en este país durante la Edad Media. Existen dos ramas principales del budismo: Theravada (Escuela de los Ancianos) y Mahāyāna (El Gran Camino). El budismo es la cuarta religión más importante del mundo con más de 500 millones de adeptos, es decir el 7 % de la población mundial.

Las diferentes ramas del budismo difieren acerca de la exacta naturaleza del camino a la liberación, la importancia y valor canónico de varias escrituras y enseñanzas y, especialmente, en las respectivas prácticas del budismo. Estas prácticas incluyen el Refugio Espiritual, la Samatha, VipassanaBodhicitta y las prácticas de la Vajrayāna del Estado de Generación y el Estado de Terminación.

En Theravada el objetivo final es lograr el sublime estado de Nirvana (espiritualidad) mediante la práctica de las Ocho Nobles Verdades (también conocido como el Camino del Medio), liberándose de esta forma del ciclo de sufrimiento y renacimiento. Therevada se sigue principalmente en Sri Lanka y el Sudeste de Asia.

La Mahāyāna incluye las tradiciones de Tierra PuraZenNichiren budista, Budismo shingon y Escuela Budista del Tiantai y tiene amplio seguimiento en todo el este de Asia. En lugar del Nirvana (espiritualidad), las enseñanzas de Mahāyāna se dirigen a lograr el estado de Buda (concepto) siguiendo el camino Bodhisattva, un estado donde se permanece en un ciclo de renacimiento para ayudar a otros a lograr su despertar al camino budista. La Vajrayana cubre enseñanzas atribuidas a los indios Siddha y podría considerarse como una tercera rama del budismo o bien parte de la Mahāyāna. El budismo del Tíbet conserva las enseñanza de la India del siglo VIII y se practica en las regiones aledañas al Himalaya, en Mongolia y en Kalmykia. El budismo tibetano aspira al estado de Buda (concepto)o el llamado Cuerpo del Arco Iris.


 

El Sendero a la Felicidad – Dalai Lama

El Sendero a la Felicidad – Dalai Lama

Budismo

Resultado de imagen de budismoEl budismo es una «doctrina filosófica y religiosa» no teísta perteneciente a la familia dhármica y, según el vedismo, de tipo nástika. Comprende una variedad de tradiciones, creencias y prácticas espirituales principalmente atribuibles a Buda Gautama. El budismo se originó en la India, desde donde se extendió en gran parte del este de Asia, si bien declinó su práctica en este país durante la Edad Media. Existen dos ramas principales del budismo: Theravada (Escuela de los Ancianos) y Mahāyāna (El Gran Camino). El budismo es la cuarta religión más importante del mundo con más de 500 millones de adeptos, es decir el 7 % de la población mundial.

Las diferentes ramas del budismo difieren acerca de la exacta naturaleza del camino a la liberación, la importancia y valor canónico de varias escrituras y enseñanzas y, especialmente, en las respectivas prácticas del budismo. Estas prácticas incluyen el Refugio Espiritual, la Samatha, VipassanaBodhicitta y las prácticas de la Vajrayāna del Estado de Generación y el Estado de Terminación.

En Theravada el objetivo final es lograr el sublime estado de Nirvana (espiritualidad) mediante la práctica de las Ocho Nobles Verdades (también conocido como el Camino del Medio), liberándose de esta forma del ciclo de sufrimiento y renacimiento. Therevada se sigue principalmente en Sri Lanka y el Sudeste de Asia.

La Mahāyāna incluye las tradiciones de Tierra PuraZenNichiren budista, Budismo shingon y Escuela Budista del Tiantai y tiene amplio seguimiento en todo el este de Asia. En lugar del Nirvana (espiritualidad), las enseñanzas de Mahāyāna se dirigen a lograr el estado de Buda (concepto) siguiendo el camino Bodhisattva, un estado donde se permanece en un ciclo de renacimiento para ayudar a otros a lograr su despertar al camino budista. La Vajrayana cubre enseñanzas atribuidas a los indios Siddha y podría considerarse como una tercera rama del budismo o bien parte de la Mahāyāna. El budismo del Tíbet conserva las enseñanza de la India del siglo VIII y se practica en las regiones aledañas al Himalaya, en Mongolia y en Kalmykia. El budismo tibetano aspira al estado de Buda (concepto)o el llamado Cuerpo del Arco Iris.


 

El Arte de la Felicidad – Dalai Lama

El Arte de la Felicidad – Dalai Lama. pdf

A menudo los sentimientos simples son los más difíciles de expresar, y necesitamos una voz sabia que nos guíe para conocernos mejor y ejercer esa compasión afectuosa que nos une a los demás.
En El arte de la felicidad es el Dalai Lama quien nos habla, y de él recibimos el mensaje sereno de un hombre que ha conquistado la paz interior y sabe que la felicidad no es un don, sino un arte que exige voluntad y práctica.
Lejos de las grandes teorías y muy cerca de las preocupaciones cotidianas de cada cual, de nuestros miedos y nuestros deseos, el maestro se ha servido de la ayuda de un psiquiatra occidental para entregamos unas palabras que nos orienten en la vida diaria.
Sólo así seremos capaces de convertir el deber de vivir en el placer de sentimos vivos en un mundo donde casi todo es posible, incluso la felicidad.


Budismo

Resultado de imagen de budismoEl budismo es una «doctrina filosófica y religiosa» no teísta perteneciente a la familia dhármica y, según el vedismo, de tipo nástika. Comprende una variedad de tradiciones, creencias y prácticas espirituales principalmente atribuibles a Buda Gautama. El budismo se originó en la India, desde donde se extendió en gran parte del este de Asia, si bien declinó su práctica en este país durante la Edad Media. Existen dos ramas principales del budismo: Theravada (Escuela de los Ancianos) y Mahāyāna (El Gran Camino). El budismo es la cuarta religión más importante del mundo con más de 500 millones de adeptos, es decir el 7 % de la población mundial.

Las diferentes ramas del budismo difieren acerca de la exacta naturaleza del camino a la liberación, la importancia y valor canónico de varias escrituras y enseñanzas y, especialmente, en las respectivas prácticas del budismo. Estas prácticas incluyen el Refugio Espiritual, la Samatha, VipassanaBodhicitta y las prácticas de la Vajrayāna del Estado de Generación y el Estado de Terminación.

En Theravada el objetivo final es lograr el sublime estado de Nirvana (espiritualidad) mediante la práctica de las Ocho Nobles Verdades (también conocido como el Camino del Medio), liberándose de esta forma del ciclo de sufrimiento y renacimiento. Therevada se sigue principalmente en Sri Lanka y el Sudeste de Asia.

La Mahāyāna incluye las tradiciones de Tierra PuraZenNichiren budista, Budismo shingon y Escuela Budista del Tiantai y tiene amplio seguimiento en todo el este de Asia. En lugar del Nirvana (espiritualidad), las enseñanzas de Mahāyāna se dirigen a lograr el estado de Buda (concepto) siguiendo el camino Bodhisattva, un estado donde se permanece en un ciclo de renacimiento para ayudar a otros a lograr su despertar al camino budista. La Vajrayana cubre enseñanzas atribuidas a los indios Siddha y podría considerarse como una tercera rama del budismo o bien parte de la Mahāyāna. El budismo del Tíbet conserva las enseñanza de la India del siglo VIII y se practica en las regiones aledañas al Himalaya, en Mongolia y en Kalmykia. El budismo tibetano aspira al estado de Buda (concepto)o el llamado Cuerpo del Arco Iris.


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COMPRAR LIBRO:    El Arte de la Felicidad – Dalai Lama

Pensamientos de Lanza del Vasto

Pensamientos de Lanza del Vasto. pdf

 Podemos leer a Lanza del Vasto sólo para disfrutar de la claridad de sus pensamientos y de la belleza de sus palabras. También podemos leerlo para conocer sus ideas, ya que es enriquecedor acercarse a sus planteamientos a menudo originales e innovadores.
Pero mejor aún es leerlo escuchando su llamada persistente a cambiar de vida. El recorrido que nos propone es: primero, pararte; segundo, conocerte; y tercero, transformarte.
Sus propuestas aparecen a lo largo de sus obras. Sin embargo, a veces las concentra en unos cuantos párrafos o frases, para hacerlo más entendible o más práctico.
También sus seguidores han continuado haciendo este esfuerzo de condensación. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en “La Carta del Arca”.
Este breve e intenso texto encierra una formulación de lo que es el estilo de vida “arquiano”, siguiendo las orientaciones de Lanza del Vasto.
Allí aparece en primer lugar la opción por la Noviolencia.
La noviolencia necesita ser descubierta y cultivada por cada persona. Es una fuerza transformadora de uno mismo, del otro/a y del mundo.
Es un medio para afrontar los males del mundo, basado en la búsqueda de la Verdad y el entendimiento. Y también llega a ser un estilo de vida basado en el respeto hacia las personas y hacia todos los seres.
Esta opción de vida nace y crece con el trabajo interior y la búsqueda espiritual.
El trabajo sobre uno mismo es posible mediante la atención y la dedicación, con el fin de llegar a conocerte a ti mismo y dominarte. Para ello es necesario usar cotidianamente tiempos de silencio y a veces ayuno y otras prácticas.
La opción por la noviolencia es hermosa y necesaria, pero no es fácil. Requiere de un atrevimiento que surge y es impulsado con la búsqueda espiritual, búsqueda libre y constante; interminable, pero posible a través de nuestro diálogo con quien está “más allá de todo” y la oración.
Por otro lado, el estilo de vida que nos propone Lanza del Vasto no está alejado del mundo, sino fuertemente ligado a la gente, a lo social. Una mirada sensible a la sociedad que nos rodea nos hace ver la importancia de las personas y reaccionar ante tantos problemas e injusticias.
Frente a este mundo plagado de maltrato, Lanza del Vasto nos propone una alternativa: vivir como comunidad. La comunidad es una elección de vida o al menos un ideal para vivir.
Toda comunidad necesita unas orientaciones, una regla, un modo de funcionar, basado en valores precisos.
Lanza del Vasto empieza haciéndonos una invitación, un reto a llegar a la simplicidad, a reducir nuestros deseos, necesidades y posesiones.
De cara a los demás nos llama a servir y compartir.
Respecto al trabajo a realizar para vivir, destaca la importancia del trabajo que se hace con las manos, insistiendo en el hacer bien las cosas y con belleza.
Y concluye resaltando la Fiesta como imprescindible.
Los principales valores que subyacen a esta elección de vida son el Amor y la Verdad. El amor a los demás, respetando diferencias y evitando sufrimientos. Y la búsqueda incansable y adhesión a la verdad.
Frente al mundo y los innumerables problemas sociales, nacidos de abusos y desprecios, la respuesta es la implantación de la Justicia. Esta se conquista ofreciendo siempre la verdad a través de la palabra y el testimonio. En consecuencia trataremos siempre a los adversarios con medios noviolentos, combatirlos convenciéndolos. Sin olvidar en ningún momento que la Paz y la Justicia son fruto del esfuerzo, de la dedicación, que nace desde el trabajo sobre uno mismo.
Recomendación final. Todas las palabras que podéis ver anteriormente destacadas aparecen en uno o varios de los textos de reflexión que nos presenta Félix. Son textos variados y sugerentes que nos muestran parcelas del pensamiento de Lanza del Vasto. Son textos escogidos con rigor y anotados con erudición por esta persona que es un apasionado seguidor de Lanza y un amigo perenne de La Comunidad del Arca.
Ojalá que estas páginas que tienes entre las manos sirvan para animarte a entrar en la extensa obra de Lanza del Vasto. Podrás encontrar ratos de disfrute y podrás ampliar tus conocimientos. Pero, además, seguramente serás estimulado a cuestionarte el estado de las cosas en el mundo y en tu interior. Si lo haces entonces ya habrás comenzado a hacer los cambios necesarios. Con Paz, Fuerza y Gozo.
Mario González (antiguo coordinador de La Comunidad del Arca en el Estado Español).

Fuente:   Pensamientos de Lanza del Vasto

Lanza del Vasto (nacido Giuseppe Giovanni Luigi Enrico Lanza di Trabia en San Vito dei Normanni, Italia, el 29 de septiembre de 1901 – murió en la Comunidad del Arca “La Longuera“, situada a 7 km de Elche de la SierraAlbacete, España, el 5 de enero de 1981) fue un filósofo, poeta, artista y activista de la no violencia.

Fue discípulo de Mohandas K. Gandhi, quien le impuso el sobrenombre de Shantidas, y trabajó en el diálogo interreligioso, la renovación espiritual, el activismo ecológico y la no violencia.

Fue fundador de la Comunidad del Arca.

Resultado de imagen de Lanza del VastoEn diciembre de 1936, Lanza viajó a la India, para unirse al Movimiento para la Independencia de la India comandado por Gandhi. Había conocido a Gandhi a través de la obra de Romain Rolland. Tras vivir con Gandhi durante 6 meses, emprendió su peregrinación al nacimiento del Ganges y luego de ese viaje volvió a Europa. En 1938 emprendió uno de sus viajes espirituales hacia Palestina, para conocer y visitar los Santos Lugares.

Tras su muerte, fue trasladado a Francia, donde fue enterrado junto a su mujer, en la Comunidad del Arca La Borie.

Resultado de imagen de Lanza del VastoPeregrinación a las fuentes es su libro más importante. En él relata sus primeros días en la India y los distintos pasos que da para despojarse de su hombre occidental. De esta manera es como llega a conocer al objetivo de su viaje, Mohandas K. Gandhi que en ese momento participaba activamente como asesor del Parlamento Indio. De sus días con Gandhi se refleja el estrecho contacto que tenían y la madurez del proyecto de Lanza del Vasto de peregrinar hasta el nacimiento del Ganges, de donde vuelve después de haber experimentado con casi todos los aspectos de la vida ascética de las distintas castas y sectas hindúes de la India.

Un viento de altas montañas sopla por las páginas de este diario de viaje. Un canto a la vida y al conocimiento místico del universo. Una revelación existencial de claves herméticas hindúes con algo del aliento de Whitman.


 

Reflexión

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz! 
Que allí donde haya odio, ponga yo amor; 
donde haya ofensa, ponga yo perdón; 
donde haya discordia, ponga yo unión; 
donde haya error, ponga yo verdad; 
donde haya duda, ponga yo fe; 
donde haya desesperación, ponga yo esperanza; 
donde haya tinieblas, ponga yo luz; 
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto 
ser consolado como consolar; 
ser comprendido, como comprender; 
ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe; 
olvidando, como se encuentra; 
perdonando, como se es perdonado; 
muriendo, como se resucita a la vida eterna.

S. Francisco de Asís

Salvados Entrevista a José Mujica Presidente de Uruguay

Salvados Entrevista a José Mujica Presidente de Uruguay

José Alberto Mujica CordanoJosé Mujica 2016 - 3.jpg (Montevideo, 20 de mayo de 1935),​ conocido como Pepe Mujica, es un político uruguayo. Fue el cuadragésimo presidente de Uruguay entre 2010 y 2015.

Con un pasado guerrillero en el que integró el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fue elegido diputado y senador, para posteriormente ocupar el cargo de ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca entre 2005 y 2008. Es el líder del Movimiento de Participación Popular, sector mayoritario del partido de izquierda Frente Amplio.

Desde 2005 está casado con la actual vicepresidenta del Uruguay y dirigente histórica del Movimiento de Participación Popular, Lucía Topolansky (1944-), tras una prolongada convivencia.  Sigue…


 

La Riqueza – José Mujica

La Riqueza – José Mujica

Uki Goñi entrevista al presidente Pepe Mujica de Uruguay.


José Mujica 2016 - 3.jpgJosé Alberto Mujica Cordano (Montevideo, 20 de mayo de 1935),​ conocido como Pepe Mujica, es un político uruguayo. Fue el cuadragésimo presidente de Uruguay entre 2010 y 2015.

Con un pasado guerrillero en el que integró el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fue elegido diputado y senador, para posteriormente ocupar el cargo de ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca entre 2005 y 2008. Es el líder del Movimiento de Participación Popular, sector mayoritario del partido de izquierda Frente Amplio.

Desde 2005 está casado con la actual vicepresidenta del Uruguay y dirigente histórica del Movimiento de Participación Popular, Lucía Topolansky (1944-), tras una prolongada convivencia.  Sigue…


 

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