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3 Reflexiones sobre el Amor – Erich Fromm – LMEM

Fuente:  3 Reflexiones sobre el Amor – Erich Fromm – La Mente es Maravillosa

 

El Arte de Amar – Erich Fromm – pdf

 

3 reflexiones sobre el amor, de Erich FrommErich Fromm, a través de su libro “El arte de amar” nos dejó una gran fuente de inspiración para hacer una reflexión sobre el amor. Este autor fue capaz de considerar al amor como un arte, como un sentimiento que todos podemos tener el potencial de generar, pero que precisa de un cuidado para que se mantenga.

Las reflexiones de Erich Fromm acerca del amor son relativamente conocidas y de ellas nacen preguntas importantes, como: ¿qué significa amar?, ¿cómo se puede mantener este sentimiento?, ¿es el amor algo pasajero?

El estudio sobre el amor que hace este psicólogo y filósofo humanista destaca por su enorme madurez. Observando al amor como un arte, el cual es fruto de un aprendizaje previo. Entiende que es necesario cuidarlo y cultivarlo, para no interrumpir le proceso de aprendizaje en el amor.

“El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería”

-Erich Fromm-
El amor maduro según Erich Fromm

En esta reflexión el autor diferencia entre el amor maduro y el amor infantil. Habla del amor como necesidad y de la necesidad del otro como consecuencia del amor:

“El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. El amor maduro obedece al principio: “Me aman porque amo”. El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”. El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”

-Erich Froom-

Este principio cuestiona cómo nos relacionamos en nuestra sociedad y no duda en afirmar que lo hacemos más por necesidad que para compartir nuestro amor con otra persona. Piensa que compartir nuestros sentimientos requiere que estemos conectados con ellos, comprendiéndolos y cuidándolos. De tal forma que no nos quedemos buscando en el exterior las necesidades que no sabemos cubrir.

Amor a ciegas

Utilizando el amor para huir de nuestra soledad

Cuando hacemos uso del amor y lo utilizamos para huir de nuestras incomodidades, estamos condenados a destruirlo. Si utilizamos este sentimiento como refugio de lo que no podemos soportar en nuestras vidas, estaremos huyendo de nosotros mismos.

“El amor como satisfacción sexual recíproca, y el amor como trabajo en equipo y como un refugio de la soledad, constituyen las dos formas normales de la desintegración del amor en la sociedad occidental contemporánea, de la patología del amor socialmente determinada”

-Erich Fromm-

Esta forma de amar se convierte en algo patológico, ya que supone no atender a nuestro desarrollo personal. Implica no escucharnos y esperar que los demás se responsabilicen de lo que nosotros no somos capaces y que en realidad se sitúa en nuestra parcela de responsabilidad. Si actuamos así estaremos dejando la felicidad en manos de alguien externo y de esta forma nos volveremos muy vulnerables.

mujer entre hojarasca

Así surgen las proyecciones, viendo en los demás lo que no soportamos ver en nosotros. Es una forma infantil de no querer responsabilizarse de nuestra propia existencia, con lo que ello supone. Cuando convertimos el amor como una herramienta, como vía de escape para no encontrarnos con nosotros mismos, perdemos nuestra capacidad de amar y nuestra honestidad para relacionarnos.

Fromm consideraba amar un arte. El arte se cultiva, se crea, se mima; igual el amor. Si pensamos que el amor es encontrar esa persona que “encaje” con nosotros, sólo estaremos proyectando nuestras carencias en ella y esperando que nos hagan felices. El amor es todo lo contrario. El amor es dar y no esperar tanto recibir.

La energía activa del amor

El amor es una energía excedente de la que disponemos gracias a tener cubiertas nuestras necesidades básicas. Erich Fromm entiende que esta energía hay que movilizarla, no basta con sentirla, sino que además hay que vivirla, y esto solo es posible hacerlo cuidándola y alimentándola.

pareja abrazadaHay ciertas dificultades en una relación que son inevitables e, incluso, necesarias, ciertos obstáculos que provocan emociones negativas con las que tenemos que lidiar. Es bueno darles cabida a estas emociones que experimentamos y entender que las disrupciones surgen normalmente a partir de algo a lo que no atendemos. Las emociones son nuestro lenguaje más íntimo y personal, sirviéndonos además para relacionarnos de una forma más honesta.

 

 

“El amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos.”

-Erich Fromm-

Finalmente, de esta reflexión se extrae la importancia que tiene el hecho de que dos personas se relacionen desde su propia esencia, ya que solo a través de un conocimiento profundo entre ambos la pareja será capaz de construir una base sólida, sobre la que el propio amor pueda evolucionar. Piensa que es un error amar para huir de uno mismo, ya que así no es posible que haya un encuentro sano y recíproco.

Si amamos para huir de nosotros, un día nos daremos cuenta que nada auténtico sostiene nuestra relación, sólo llenar un vacío. Ese día nos sentiremos desdichados y tristes. Habremos caído en la cuenta que la relación ha sido una especie de farsa para entretenernos. Es por esto, que es tan importante primero saber estar con uno mismo y amarse de forma sana.

Fuente:  3 Reflexiones sobre el Amor – Erich Fromm – La Mente es Maravillosa
Autor:  Rafa Aragón

El profesor de la felicidad – Tal Ben Shahar – LMEM

Fuente:  El Profesor de la Felicidad – Tal Ben Shahar – La Mente es Maravillosa

Tal Ben Shahar, el profesor de la felicidad

 

No necesitamos tener todo lo que creemos que nos falta para ser feliz, ni esperar a que llegue todo aquello que deseamos, ni frenarnos por no llegar a lo más alto para ser feliz. Ser feliz es cuestión de disfrutar lo que ahora tengo, ser feliz es estar en calma y plenitud con lo que poseo. Es así como lo explica Tal Ben Shahar, el profesor de la felicidad.

Tal Ben Shahar es profesor en Harvard y se hizo famoso por sus clases sobre felicidad, la cual define como “esa sensación general de placer y significado; una persona feliz disfruta las emociones positivas al mismo tiempo que considera que su vida está llena de significado”. En el siguiente vídeo, Tal Ben Shahar explica y defiende sus teorías sobre cómo afrontar la vida con entusiasmo y alegría.

 

Alguna de las claves de Tal Ben Shahar para ser feliz

Dentro de sus teorías sobre psicología positiva y desarrollo de una vida feliz destaca alguna que, siempre defendida por la ciencia, genera en nosotros ese sentimiento de placer y significado. Algunos de sus consejos son:

  • Relaciones cara a cara: las relaciones interpersonales cara a cara con el otro y no a través de pantallas, generan en nosotros un sentimiento de placer que conlleva a la felicidad. Cuando dedicamos tiempo con contacto a las personas que queremos, invertimos tiempo también en nosotros y nuestro bienestar.
  • Simplificar la vida: a veces nos empeñamos en ir deprisa, en realizar muchas cosas a la vez para acabar antes, en centrarnos en lo que va mal para intentar resolverlo y nos perdemos entre ello. Simplificar la vida es hacerla fácil, saber que existen problemas, pero que tenemos herramientas, saber que no siempre todo irá bien pero siempre habrá algo que sí que irá así. Centrarnos en lo que hacemos, en tan solo una cosa y disfrutarla.
  • Ejercicio físico: realizar ejercicio físico ayuda a liberar tensiones, mejora nuestro sistema circulatorio y genera endorfinas, las cuales promueven el sentimiento de bienestar. “Con treinta minutos de ejercicio físico regular tres veces por semana no sólo estaremos más sanos sino también más felices”.
  • Gratitud expresadaser agradecido y darnos cuenta de aquello que tenemos y valorarlo genera en nosotros un sentimiento de felicidad. Ser conscientes de todo aquello que tenemos y estar agradecido por ello nos lleva por el camino correcto del placer y bienestar
  • Permiso para ser humanos: todos nos emocionamos, todos sentimos y reaccionamos ante lo que nos pasa, debemos sentirnos libres para expresarnos y no tener miedo al qué dirán. La inteligencia emocional nos da la llave para conocernos y desenvolveros en nuestras relaciones.
  • Dedicar tiempo a nuestros hobbies: las obligaciones están presentes e nuestro día a día, pero sacar tiempo para aquello en lo que disfrutamos es lo que nos hace sentir que tenemos una vida plena y feliz y por ello debería ser tarea obligatoria para todos.
¿Se puede aprender a ser feliz?

Según el profesor Tal Ben Shahar sí se puede aprender a ser feliz y, de hecho, deberían enseñarlo en las escuelas. Ser feliz no es estar bien todo el tiempo, ser feliz es saber tolerar el malestar y no dejar de estar bien o sentirse pleno aun estando en una mala situación o con malas condiciones.

Mujer feliz con mente sana

 

Tal Ben Shahar nos cuenta que se puede aprender a ser feliz si sabemos tomar decisiones. Desde las más pequeñas que podríamos llegar a creer insignificantes como por ejemplo, decido dejar el móvil cuando paso tiempo con mis amigos, a las más importantes como qué decido estudiar o si dedico mi tiempo a mi trabajo.

Si logramos que desde pequeños en los colegios se aprendan técnicas de superación, inteligencia emocional, resiliencia, relaciones interpersonales.., estaremos consiguiendo que desde pequeños programemos nuestro cerebro para ser felices, para superar las adversidades y disfrutar de las pequeñas cosas.

 

Fuente:  El Profesor de la Felicidad – Tal Ben Shahar – La Mente es Maravillosa
Autora:  Adriana Díez

Reflexión

No creo que el virus de la gripe sea el que sea, sea el más peligroso, hay otros virus mucho, mucho, mucho más peligrosos, los virus que nos hacen desear poder, que nos hacen manipularnos unos a otros, esclavizarnos, utilizarnos, virus que nos llevan a matarnos y masacrarnos por millones, virus que existen desde el principio de los tiempos y que mutan y se adaptan a los nuevos tiempos y tecnologías. Nos entran y contagian por ideas y creencias que nos transmitimos, se alimentan de nuestras necesidades básicas, de seguridad, afectivas, de reconocimiento. 
¿Existe vacuna?, claro que existe, es gratuita y universal, nos la ponen al nacer y todos la llevamos, está latente en nosotros, parece de perogrullo, es potente y funciona al 100%, es el AMOR, sencilla y funcional, tan solo hay que querer y desear activarla, todos la tenemos, aunque para activarla algunas personas necesitan ayuda, necesitan ser amadas, y en algunos casos ni por esas. Es una vacuna que no arregla el mundo, es personal, solo sirve para cada persona.
!!! AAHHHH ¡¡¡ y no tiene contra indicaciones ni efectos secundarios, el único inconveniente es que los que no la han activado, bueno algunos, te pueden matar por su miedo, pero aparte de eso, nada mas.

Salva

 

Bienaventuranza – Wikipedia

Fuente: Bienaventuranza – Wikipedia
Bienaventuranza
Le sermon sur la montagne (El sermón de la montaña, 1895-1897), obra del francés James Tissot (1836-1902). Acuarela opaca sobre grafito en papel vitela gris. Museo Brooklyn.

 

La bienaventuranza (también llamada macarismo) es en la Biblia un género literario con más de un centenar de ejemplos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Tiene antecedentes en escritos de otros pueblos, en especial de Egipto. Se recurre a este género para expresar una felicitación a las personas que, por tener una dada cualidad o por mantener una forma de conducta grata, están relacionadas con Dios a quien se identifica bíblicamente como el dador de la vida y de la felicidad.

Cuando en la Biblia se proclama una bienaventuranza o su opuesto, no se busca pronunciar ni una bendición que proporcione la felicidad, ni una maldición que produzca la infelicidad, sino exhortar, sobre la base de la propia experiencia de felicidad, a seguir los caminos que conducen a ella. Sin embargo, este género literario experimentó una evolución lenta a través del Antiguo y del Nuevo Testamento. Así, el centro de atención de las bienaventuranzas cambió paulatinamente de los bienes meramente terrenales a los llamados «bienes eternos».

Dentro del elevado número de sentencias que constituyen este género literario, quizá las más célebres sean las ocho con que comienza Jesús de Nazaret el Sermón del monte (Mateo 5:3-11). En conjunto, las bienaventuranzas del sermón del monte concentraron todas las enseñanzas y el ministerio público de Jesús sobre espiritualidad y compasión, al presentar un nuevo conjunto de ideales centrados en el amor y la humildad en lugar de la fuerza y la imposición.

Origen del término «bienaventurado»

En la literatura griega, el término «bienaventurado» se reserva en una primera etapa a los dioses para expresar su condición de seres situados por encima de las penas y fatigas de esta tierra. Así se aplica el término «μάκαρ» («mákar»), más antiguo pero afín a «μακάριος» («makarios»). Por extensión, el término «μακαρίτης» (que significaría «bendito») es, desde su primera aparición en la obra «Los Persas» (n° 633), del dramaturgo griego Esquilo, aplicado de forma circunscripta a los muertos. Se dice que los muertos son «bienaventurados» o «benditos» en razón de que ya están exentos de dolor.

Busto que representa a Esquilo, autor de «Los Persas», obra en que se aplica el término «μακαρίτης» a los muertos.

 

En griego antiguo, quizá la palabra principal para significar felicidad es «eudaimonia» (literalmente significa «espíritu bueno» o «dios bueno»), y a partir de ella se desprende una constelación de términos estrechamente relacionados, que incluye «eutychia» (suerte), «olbios» (bendecido, favorecido), y «makarios» (bendecido, feliz, dichoso). En una etapa más avanzada, «makarios» («μακάριος») constituye un epíteto que se aplica sólo a los hombres.​ El primer registro griego que se tiene del término «μακάριος» («makarios») se encuentra en las Odas Píticas 5,46 del poeta lírico Píndaro, y luego se vuelve común en Aristófanes y Eurípides. Parece implicar la idea general de «tener suerte» y de «ser afortunado». Así, a fines del siglo V a.C. y principios del siglo IV a.C., se aplica la palabra «μακαριος» a los hombres en la medida en que eran ricos y que, por lo tanto, quedaban sustraídos de las angustias y penalidades del diario vivir. En el mundo griego, el género literario llamado «macarismo» se usa para celebrar la felicidad alcanzada por una persona, señalando el motivo y la calidad.

En los textos veterotestamentarios, «ašrê» (o ashrêy, אשרי) es un término abstracto traducido como «bienaventurado», que se refiere siempre a personas y nunca a cosas o circunstancias.​ A diferencia de la literatura griega que otorga en principio el término «bienaventurados» a los dioses, los libros de la Biblia jamás aplican la palabra «ašrê» a Dios. Sin embargo, se pone la felicidad en relación a Dios porque se lo considera el dispensador de toda dicha.

Constitución de una «bienaventuranza»

En general, una bienaventuranza está constituida por una expresión inicial (del hebreo, ašrê… ; del griego, makarios…)​ que se puede traducir como «feliz», «dichoso», «bienaventurado» y que califica al poseedor de la cualidad como «digno de felicidad». En muchos casos se añade un segundo miembro a la expresión que puede estar en tiempo presente o en tiempo futuro.

  • Si está en tiempo presente, indica la razón por la cual esa cualidad lo hace feliz. Por ejemplo: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos […] Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje […]» (Salmo 1:1-3).
  • Si está en tiempo futuro, indica las consecuencias que se siguen o que se seguirán de la posesión de la cualidad. Entre ellas se destacan las que utilizan la palabra «porque» como inicio de la segunda parte, y que se consideran literariamente más logradas. Por ejemplo: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mateo 5:7). Muchas otras utilizan diferentes giros literarios (por ejemplo, «en verdad os digo») o nexos causales.

Finalmente, algunas bienaventuranzas dejan implícito el premio, que se considera sobreentendido; por ejemplo: «Bienaventurados los que no han visto y han creído» (Juan 20:29).

El macarismo en la Biblia hebrea y en el Antiguo Testamento

En la Biblia hebrea y en el Antiguo Testamento de las Biblias cristianas abundan las proclamaciones del género llamado bienaventuranza o macarismo. Los libros sapienciales mencionan numerosos puntos que convergen hacia la felicidad, según los criterios de su época y de su religiosidad: «dichoso» el que teme a Yahveh: será poderoso, bendecido, tendrá hacienda, riqueza (Salmo 112:1-3), tendrá una esposa fecunda y muchos hijos (Salmo 128:1-3). «Dichoso» el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, sino que se complace en la ley de Yahveh (Salmo 1:1); «dichosos» los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de Yahveh, los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón (Salmo 119:1-2), «dichoso» el hombre que escucha la sabiduría (Proverbios 8:34) y «dichoso» el hombre que la halla (Proverbios 3:13).

Sin embargo, el sabio verdadero no limita su horizonte a la retribución deseada en este mundo. La recompensa esperada es Dios en persona: «dichosos» los que esperan en él (Isaías 30:18), «dichoso» el hombre que confía en Dios (Salmo 84:12), «dichoso» aquél que en el Dios de Jacob tiene su apoyo y su esperanza en Yahveh su Dios (Salmo 146:5).

Pero no por esperar la felicidad se debe desconocer los caminos que conducen a ella. Por ejemplo, para descubrir que sólo Dios realiza la felicidad, se requiere a veces una decepción. Por eso exclama el salmista: Mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en el hombre; mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en magnates (Salmo 118:8-9). En tal sentido, el profeta clama que es maldito el hombre que se fía en el hombre y que es bendito aquél que se fía en Yahveh, porque Yahvéh no defrauda su confianza (Jeremías 17:5.7).

Bienaventuranza en el sufrimiento

Sin embargo, con la llegada del sufrimiento, la «bienaventuranza» parece mermar. A Job, figura representativa del hombre sufriente que ha perdido todos sus bienes, sus hijos y su salud, uno de los tres presuntos sabios le dice: «¡Feliz el hombre a quien Dios corrige! No desprecies, pues, su lección» (Job 5:17), como si el sufrimiento fuese siempre un correctivo, una lección dolorosa pero saludable. Pero Job no manifiesta satisfacción alguna con esa respuesta: «¡Ah, si pudiese pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza juntos! Pesarían más que la arena de los mares, por eso mis razones se desmandan» (Job 6:2-3). «¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma?» (Job 6:11).

Job y sus amigos (1869). Óleo sobre lienzo de Ilya Yefimovich Repin (1844–1930). Museo del Estado ruso, San Petersburgo. Las explicaciones que del mal le dan sus amigos «sabios» no le sirven a Job en medio de su sufrimiento.

Lo que los sabios inculcan a Job era verdad, pero una verdad inoportuna. Era verdad, pero una verdad a medias. ¿Por qué a medias? Se trataba de lecciones rutinarias y tradicionales, de malla demasiado gruesa, incapaz de recoger los problemas y las ansias del hombre Job. Job se rebela contra esa moral tan anónima, universal y abstracta (...) Por eso, la verdad de los sabios será siempre una verdad disminuida: porque refleja únicamente ese mínimum característico de todo enunciado que posee validez general. La legislación versa sobre lo mínimo, la inspiración se refiere a lo máximo; aquélla acota el campo de la justicia, ésta amplía el campo del amor.

José María Cabodevilla, La impaciencia de Job

En realidad, los tres sabios que pretenden encontrar palabras consoladoras no obtienen resultado alguno porque no llegan al límite requerido: participan del vicio que es propio de la falsa compasión, que consiste en «compadecerse de» en vez de, como debería ser, «padecer con».

Dios no responde a las preguntas de Job, sino que formula nuevas preguntas, cuestionando a Job sobre quién es él para cuestionar (Job 38-41). Al final del libro, Yahveh Dios rehace la salud de Job y su hacienda, doblándola respecto de la original, como así también rehace la familia que Job había perdido, es decir, todas las «bienaventuranzas» materiales. Pero las preguntas que Job formuló en medio de su sufrimiento permanecen flotando para los mortales, sin respuesta aparente en ese momento.

Hacia otro tipo de «bienaventuranzas»: la felicidad en la «Biblia griega»

Algunos escritos forman parte de la Biblia griega, pero no figuran en el canon judío, ni en aquellas Biblias vulgarmente llamadas «protestantes» posteriores a 1826. Son libros «deuterocanónicos», admitidos en el canon por Iglesias cristianas ortodoxasorientalesanglicanaepiscopaliana y católica, como también por las luteranas y anabaptistas. Entre esos libros se encuentran el Libro de la Sabiduría (escrito posiblemente en el siglo I a.C.) y el Libro del Eclesiástico (190-180 a. C.). Se trata, pues, de escritos de redacción relativamente cercana al comienzo de nuestra era. En esos escritos, como en algunos pasajes de los escritos proféticos, se acentúa un progresivo cambio en la mentalidad: los bienes de la tierra, si bien son bendiciones de Dios, son perecederos.

«El martirio de los siete macabeos» (1863), de Antonio Ciseri. El martirio de los siete hermanos macabeos delante de su propia madre, martirizada al final, constituye el trasfondo dramático para la explicitación en la Biblia griega de un nuevo alcance en el concepto de «bienaventuranza»: la fe en la «resurrección de los cuerpos».

Cuando se afirma la creencia en la «vida eterna» o, mejor, en la «resurrección de los cuerpos», que aparece por primera vez como texto griego en el Libro II de los Macabeos 7 (escrito hacia fines del siglo II a.C. y comienzos del siglo I a.C.),​ esta esperanza hace brotar nuevos valores. Más aún, se produce una inversión del orden de valores antiguo.

Se comienza a enseñar que no hay que apreciar la felicidad de un hombre antes de la hora final: «Antes del fin, no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el hombre» (Eclesiástico 11:28).

El libro de la Sabiduría, en referencia a la «bienaventuranza», pone por delante la justicia al gozo de tener prosperidad. Aparecen incluso palabras hasta entonces impensadas: el hombre y la mujer estériles pueden ser «felices», en cuanto pueden ser fecundos espiritualmente. La esterilidad, que era considerada hasta entonces una deshonra o castigo, podía ser en realidad señal de bendición: «Dichosa la estéril sin mancilla… cuando sean juzgadas las almas se verán sus frutos» (Sabiduría 3:13).

Los eunucos, que en el pensamiento antiguo estaban excluidos de las asambleas de culto a Dios (Deuteronomio 23:2), son rehabilitados: «Dichoso también el eunuco si no tomó parte en el mal ni fomentó pensamientos de rebelión contra el Señor: su fidelidad será bien recompensada, tendrá un lugar de privilegio en el templo del Señor» (Sabiduría 3:14).

Así, los sabios coinciden en que la «bienaventuranza» no está tanto en los bienes personales como en obrar justamente.

Las bienaventuranzas en Mateo 5 y Lucas 6

El Sermón del monte, óleo sobre tela del pintor danés Carl Heinrich Bloch (1834–1890).

Probablemente las bienaventuranzas más famosas sean las transmitidas por el evangelio de Mateo (capítulo 5) y el evangelio de Lucas (capítulo 6). Entre ellas se observó cierto número de concomitancias. Los dos evangelios recogen la misma palabra: «bienaventurados» o dichosos. Los dos están de acuerdo en colocar ese término al frente de una especie de discurso-programa que pronuncia Jesús al comienzo de su ministerio, un poco antes en Mateo que en Lucas. También hay en los dos una diferencia muy clara entre las primeras bienaventuranzas y la última, tanto en el tono general como en el estilo: mientras que las primeras son breves y están bien acuñadas, la última se despliega con cierta amplitud. Y en ambos evangelios, el tono general viene dado por la primera bienaventuranza que se suele considerar el compendio de todas las demás: «Bienaventurados los pobres» (Lucas 6:20), «Bienaventurados los pobres de espíritu» (Mateo 5:3).

En el evangelio de Mateo, las bienaventuranzas constituyen el comienzo del largo discurso de tres capítulos (Mateo 5-7) conocido como «sermón de la montaña». En cambio, en el evangelio de Lucas, se ubican en el comienzo de un «discurso en la llanura» mucho más corto (medio capítulo: Lucas 6: 20-47). Este discurso se encuentra recogido casi íntegramente en el sermón de Mateo, pero sus perspectivas parecen ser algo distintas.

El discurso de Lucas está centrado casi exclusivamente en el amor al prójimo; Mateo se interesa sobre todo por la manera con que las exigencias del evangelio constituyen una superación respecto a las exigencias de la ley judía, tal como se la interpretaba en el siglo I.

En cuanto a las bienaventuranzas mismas, la primera diferencia que se advierte es la del número: Mateo tiene 9; Lucas sólo 4, pero las hace seguir de otras cuatro sentencias que recogen exactamente la otra cara de las bienaventuranzas: las maldiciones (¡ay de vosotros, los ricos, los que estáis saciados, los que ahora reís, de los que habla bien todo el mundo!). La diferencia de contenido es la más importante: la razón de la dicha no parece ser la misma para Mateo que para Lucas. Lucas considera situaciones penosas (Dichosos los pobres… Dichosos los que ahora tenéis hambre…). mientras que Mateo tiene en cuenta actitudes y disposiciones espirituales (Dichosos los pobres de espíritu… Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia…). Si bien estas dos series de bienaventuranzas se sitúan en dos planos distintos, parecen ser complementarias y convergentes.

Tabla 1: Bienaventuranzas y maldiciones en Mateo 5 y Lucas 6
Mateo 5:3-12 Lucas 6:20-23 Lucas 6:24-26
Bienaventuranzas Bienaventuranzas Maldiciones
Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos
Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios
¡Ay de vosotros los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis
¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados
Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos
Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre
¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! […]
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros
Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra esperanza será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas
[…] pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.

Así, el esfuerzo que aparece en el Antiguo Testamento por incorporar a la bienaventuranza valores distintos a los del éxito o la riqueza, tales como el valor de la justicia en la pobreza y en el fracaso, encuentra en la predicación de Jesús de Nazaret una posición tajante: los dichosos no son ya los ricos, los satisfechos o aquéllos a los que se halaga, sino los que tienen hambre y que lloran, los pobres y los perseguidos.

En el concepto de Léon-Dufour, dos bienaventuranzas mayores comprenden todas las demás:

  1. la pobreza, con su cortejo de las obras de justicia, de humildad, de mansedumbre, de pureza, de misericordia, de solicitud por la paz.​ En el mismo marco aparecen otras bienaventuranzas: se declara a María (madre de Jesús) bienaventurada por haber creído (Lucas 1:45), y también son bienaventurados los que no vieron y creyeron (Juan 20:29). En línea con lo anterior, tanto el Evangelio de Lucas como el Apocalipsis señalan como bienaventurados a los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica (Lucas 11:28), al que lee y a los que oyen la Palabra y guardan las cosas en ella escritas (Apocalipsis 1:3).
  2. la persecución por amor de Cristo. El autor del Apocalipsis, escrito a las siete Iglesias de Asia (Apocalipsis 1:4) durante la persecución (Apocalipsis 1:9), declara dichoso al que se mantiene vigilante (Apocalipsis 16:15), al que será llamado para la resurrección (Apocalipsis 20:6). Incluso si da su vida en testimonio, es bienaventurado «por morir en el Señor», porque sus obras lo acompañan (Apocalipsis 14:13).
Las bienaventuranzas desde la perspectiva de la Iglesia católica

El Catecismo de la Iglesia Católica describe a las bienaventuranzas como el centro de la predicación de Jesús. Ellas responden al deseo natural de felicidad: “Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el fin último de los actos humanos: Dios nos llama a su propia bienaventuranza”.

Las bienaventuranzas en el arte

Antoni Gaudí incluyó la representación de las bienaventuranzas en su concepción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Las mismas figuran en las bóvedas posteriores del pórtico de la gloria, en correspondencia con sus ocho columnas interiores.

Bibliografía
  • Cabodevilla, José María (1970). La Impaciencia de Job. Estudio sobre el sufrimiento humano. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. ISBN978-84-220-0262-8.
  • Cabodevilla, José María (1984). Las formas de felicidad son ocho. Comentario a las bienaventuranzas. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. ISBN84-220-0262-0.
  • Léon-Dufour, Xavier (2001). Vocabulario de Teología Bíblica (18a. edición). Barcelona (España): Biblioteca Herder. ISBN978-84-254-0809-0.
  • Dupont, Jacques (1969-1973). Les Béatitudes. Tomo I: Le probleme Iittéraire (388 pp.); tomo II. La Bonne Noovelle (426 pp.); tomo III, Les évangelistes (744 pp.). París: Gabalda.
Fuente: Bienaventuranza – Wikipedia

 

Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés – LMEM

Fuente:  Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés. – La Mente es Maravillosa

Como buen guerrero oriental, para Miyamoto la lucha era mucho más que un combate. Los samuráis le daban un enorme valor a la evolución personal. Este era precisamente el medio para convertirse en buenos combatientes. Las reglas de la vida de Miyamoto han sobrevivido al tiempo, igual que lo hacen los clásicos. En ellas se recoge la sabiduría de quien ha vivido con valor y en función de causas nobles. Hemos sintetizado esos preceptos en diez orientaciones que enseguida compartimos.

1. Aceptación, la primera de las reglas de la vida

La primera de las reglas de la vida es aceptar la vida misma, tal y como es. Aceptación no quiere decir resignación, sino humildad. La vida es lo que es y de cada uno de nosotros depende una actitud: la de aprender de las circunstancias que no hemos elegido, pero con las que tenemos que convivir.

La consecuencia de no aceptar la realidad es el sufrimiento permanente. Este da origen a una batalla interior que siempre se pierde. Aceptar, en cambio, lleva a aprender de cada situación.

2. Piensa poco en ti y mucho en los demás

Niño ante BudaQuien se detiene a pensar demasiado en sí mismo termina confundiéndose. Levanta un muro frente al mundo y alimenta sus inseguridades. Más que pensar en uno mismo, lo adecuado es permitirse ser.

La verdadera felicidad está en poder servir a otros. No hay nada que se compare con la satisfacción de hacer el bien. Quien es generoso da muestra de ser poderoso también. Esto es, finalmente, lo que le permite apreciarse a sí mismo.

 

3. Aprende a desprenderte del deseo

El deseo, entendido como anhelo por lo que no se tiene, solo conduce a la insatisfaccióneterna. El tener es como un barril sin fondo. A más que tienes, más deseas. Y cada vez es más difícil satisfacerte.

 4. Evita darle lugar al arrepentimiento

El arrepentimiento causa mucho sufrimiento. Lo peor es que se trata de un sentimiento inútil. Así lo hace ver Miyamoto en las reglas de la vida. Insiste en que no deberíamos ver al error como una condena, sino más bien como una característica asociada a nuestra naturaleza.

Cada acción que realizamos nos enseña algo. También nos cambia de alguna manera. Si se actuó mal, nos deja una gran enseñanza. Por eso nada de lo vivido es despreciable. Lo importante es saber aprender de ello, enriquecer nuestro bagaje.

5. Elimina las quejas y el resentimiento

La queja solo contribuye a invadir a una persona de mala energía. También a atormentar a quienes le rodean. No tiene ningún sentido porque en lugar de mover hacia la acción, termina paralizando.

Según las reglas de la vida de Miyamoto, las quejas y el resentimiento envenenan a quien las siente. No sirven para nada. Al contrario, comienzan a dañar como una plaga a otros sentimientos que sí son positivos.

mujer lanzando palomas representando las reglas de la vida

6. Deja a un lado los objetos que no necesitas

Los objetos influyen sobre nuestras emociones y nuestra manera de ver la vida. Si nos apegamos demasiado a ellos, terminan por ejercer control sobre nosotros. Hacen que nuestra conciencia sea menos libre.

Esto aplica especialmente para las cosas que ya no necesitamos y que, pese a ello, conservamos. Finalmente nos vuelven personas más inseguras y rígidas. Por eso en las reglas de la vida se insiste en deshacerse de lo inútil.

7. No sigas ciegamente las creencias de otros

Habla, en el fondo, de mantener la confianza en nuestro criterio. Confiar en el sentido común que uno posee. Respetar las propias convicciones y los propios valores. De lo contrario, una persona se vuelve muy manipulable.

Nadie necesita que le digan qué está bien o qué está mal. Todos tenemos la capacidad de decidir esto por nosotros mismos. Seguir ciegamente a otros solo conduce a traicionarnos a nosotros mismos en algún punto.

8. Conserva siempre tu honor

El honor es una palabra casi olvidada. Tiene que ver con el amor propio. Con no permitirnos caer en conductas que estén en disonancia con los valores que defendemos, en los que creemos. Constituirían una especie de brújula, dando lugar al orgullo cuando se respetan en contra de las tentaciones.

El honor es el bien más preciado de cualquier persona. Alguien honorable inspira respeto y consideración. Atrae la buena voluntad y la consideración de los demás, incluso de los enemigos. Así es como el honor le confiere valor a la vida; un valor que es muy íntimo y personal.

9. El amor no debe estar invadido por el apego

chico al amanecer pensando en las reglas de la vidaLas emociones, en general, son respuestas impulsivas. Si se razonan, se convierten en sentimientos. Estos son más profundos y más ponderados. Están asociados a los valores y no a las necesidades.

El amor es un sentimiento extraordinario. Sin embargo, a veces llamamos amor a una emoción ciega y pasajera. Esto ocurre cuando lo que inspira el amor es el apetito de algo o el apego. En esos casos daña, más que beneficiar.

 

10. No temas a la muerte

Es un hecho, somos mortales. La vida acaba y esto es una realidad natural. No debemos temer ni a la muerte propia ni a la de los seres que amamos. Así, vencemos el temor a la muerte viviendo intensamente la vida.

Las reglas de la vida de Miyamoto han sobrevivido al tiempo por la gran sabiduría que encierran y también por todo aquello que inspiran. Llaman al realismo, a la humildad y a la paz interior. Buscan que nos enfoquemos hacia la esencia y no hacia lo aparente e intrascendente.

Fuente:  Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés. – La Mente es Maravillosa
Autora:  Edith Sánchez

Reflexión

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz! 
Que allí donde haya odio, ponga yo amor; 
donde haya ofensa, ponga yo perdón; 
donde haya discordia, ponga yo unión; 
donde haya error, ponga yo verdad; 
donde haya duda, ponga yo fe; 
donde haya desesperación, ponga yo esperanza; 
donde haya tinieblas, ponga yo luz; 
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto 
ser consolado como consolar; 
ser comprendido, como comprender; 
ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe; 
olvidando, como se encuentra; 
perdonando, como se es perdonado; 
muriendo, como se resucita a la vida eterna.

S. Francisco de Asís

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido – LMEM

Fuente:   La felicidad es la certeza de no sentirse perdido – La Mente es Maravillosa 

Mujer con sombrero caminando por sendero¿Cuántas vences nos hemos preguntado si realmente somos felices? ¿Por qué a veces nos sentimos tan perdidos que no sabemos exactamente cuál debe ser el rumbo que debemos tomar? Encontrar el sentido de nuestra vida es descubrir, al menos en parte, la llave de la felicidad.

La vieja discusión del mundo de la filosofía y de la psicología sobre qué significa ser feliz en la vida cotidiana se ha llegado a plantear en términos de si existe o no, si es tan solo algo transitorio o si de verdad se puede ser feliz. La discusión, como siempre, tiene mucho que ver con la pregunta de a qué llamamos felicidad.

 Dependiendo de ello, nuestro bienestar se volverá algo imposible, algo transitorio o algo capaz de ser alcanzado. En los últimos años, alrededor del concepto de felicidad se han realizado diferentes estudios alcanzando distintas conclusiones.

También se han intentado establecer líneas de separación y relación con otros conceptos muy relacionados, como la alegría. En cualquier caso, en lo que la mayoría de los autores coinciden es que en la definición de felicidad existe una parte subjetiva que tiene que descubrir y definir cada uno, de ahí quizás que sea tan fascinante.

 

La felicidad es un estado personal interno

Mujer disfrutando de su felicidad en bicicletaPodemos estar alegres y ser infelices; podemos estar tristes y ser felices. Así lo recoge un estudio longitudinal basado en la felicidad de personas de más de 148 países, donde se extrae la conclusión de que este concepto es un estado interior y que no tiene tanto que ver con lo que nos pasa de piel hacia fuera como de piel hacia dentro.

Según revela este estudio sobre la felicidad, los españoles viven una media de 58,8 años felices. Este dato sitúa al país en los primeros puestos de una lista formada por un total 148 naciones, lo que supone una gran representación (concretamente más del 95% de la población mundial).

La felicidad está íntimamente ligada con encontrar nuestro rumbo

Mujer feliz con globos de coloresComo bien dijo Jorge Bucay, la felicidad también puede ser definida como la certeza de no sentirse perdido. Este autor, en la línea de las nuevas investigaciones sobre el bienestar personal, afirma que ser feliz tiene mucho que ver con conocer nuestro rumbo.

La felicidad no se relaciona con llegar a ningún lugar, sino con ir en una dirección adecuada. No se refiere a la alegría vanidosa que pueda nacer de haber conseguido, o ser capaz de conseguir, lo que otros no consiguieron. Esto no hace feliz a muy pocos o a nadie. Es mentira que la felicidad tenga que ver con estos logros tan tontos que hacen que, una vez que se consiguen, necesites buscarte uno nuevo porque el finalizado ya caducó.

La felicidad participa y se nutre de la mente clara que te dirige en una dirección. Disfruta de los desafíos cuando la senda que hemos elegido está en sintonía con los valores que apoyamos, cuando tiene la confianza de que pase lo que pase siempre puede mirar la brújula y seguir avanzando, creciendo y viviendo aventuras. Precisamente, en esa emoción, la felicidad se recrea, crece y nos inunda.

10 lecciones de Viktor Frankl sobre la adversidad – LMEM

Fuente:  10 lecciones de Viktor Frankl sobre la adversidad – La Mente es Maravillosa
Viktor Frankl

Fundó la logoterapia o análisis existencial. El término deriva de “logos”, acuñado por Heráclito de Éfeso en el siglo VI a.c., Viktor Frankl lo utiliza como “sentido”, es decir, la logoterapia es la terapia que se enfoca en descubrir el sentido de la vida para cada persona. Se trata de una terapia que se utiliza para personas que sufren problemas existenciales, ante algún cambio profundo o debido a una crisis personal.

Las lecciones que nos puede dar una persona que estuvo tres años en un campo de concentración y supo superarlo, se deben considerar para hacernos ver la vida desde otra perspectiva y para motivarnos día a día. Estas son algunas de las lecciones que nos enseñó Viktor Frankl:

La importancia de elegir

La diferencia entre una persona que sabe superar sus problemas y enfrentarse a la adversidad en la vida y una persona que no logra esa superación, es que la primera es una persona que decide, que elige ser una cosa u otra, a pesar de las condiciones que le toque vivir.

¿Qué caminos hacen que nos perdamos cuando intentamos acortar la distancia?

La vida tiene sentido en cualquier circunstancia

El Doctor Frankl habla en este sentido de la desesperanza como una operación matemática. La desesperanza es igual a sufrimiento sin propósito. Si una persona no puede encontrar un sentido a su sufrimiento, tenderá a la desesperanza. Pero si la persona es capaz de encontrar un sentido a la adversidad, puede convertir sus tragedias en un logro, en una forma de superación.

“El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia”.
-Viktor Frankl-
Tus acciones diarias te llevan a ser la mejor versión de ti mismo

Esa es una pregunta que nos debemos hacer cada día para saber quiénes somos y quiénes queremos ser, para lograr ser la mejor versión de nosotros mismos, para mostrar lo extraordinario que hay en cada uno y que los demás lo vean y puedan apreciarlo.

Piensa en por qué o por quién vale la pena vivir

Todos tenemos un por qué o por quién vivir, una razón que nos permite seguir adelante cada día, que nos motiva y que da sentido a cada segundo de nuestra existencia, a cada paso que damos o a cada acción que realizamos. Cómo reaccionamos ante condiciones que no pueden ser cambiadas, depende de nosotros.

Si no tenemos poder para cambiar la situación, siempre podemos elegir nuestra actitud frente a esa situación. Es decir, siempre hay algo en nuestro interior que podemos cambiar, cómo nos sentimos, siempre hay una parte de nosotros mismos que depende sólo de nosotros.

No importa que no esperamos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Piensa en lo que le aportas a la vida, en lo que espera la vida de ti, porque nuestra vida nos cuestiona y nos exige continuamente.

Lo que debemos preguntarnos es qué podemos hacer para cambiar nuestra vida, qué le aportamos al mundo y reaccionar en consecuencia.

La adversidad y el sufrimiento existen

Todo lo malo de nuestra vida es algo que existe y que debemos aceptar. Se crea una tensión entre lo que ya se ha logrado y lo que todavía queda por lograr. No necesitamos vivir sin adversidades, sino saber que van a existir, que son parte de la vida y que debemos luchar por algo que merezca la pena, dar un sentido.

 

depresion

Nadie es indispensable, pero todos somos irremplazables

Cuando se acepta que es imposible reemplazar a una persona, se manifiesta la responsabilidad que el hombre asume ante su existencia. Un hombre que se hace consciente de que le espera una persona o de que tiene una obra inconclusa, asume su responsabilidad y conoce el por qué, el sentido de su vida.

Descubre el sentido de tu vida

El interés del hombre no es encontrar el placer o evitar el dolor, sino encontrar el sentido de la vida. Incluso en los momentos en los que sufrimos, debemos encontrar un sentido a ese sufrimiento.

Nadie puede ponerse en tu lugar y sufrir por ti, por lo que tu única oportunidad es la actitud que adoptes ante el sufrimiento. Todos tenemos una razón de ser, pero a veces, no somos conscientes de esa razón.

Fuente:  10 lecciones de Viktor Frankl sobre la adversidad – La Mente es Maravillosa
Autora:  Arantxa Alvaro Fariñas


 

 

Fuente: Biografía Viktor Frankl

 

Reflexión

La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida. 
Viktor Frankl

La Verdadera Libertad del Ser


 

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