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3 Reflexiones sobre el Amor, de Erich Fromm – LMEM

Fuente: 3 Reflexiones sobre el Amor, de Erich Fromm – La Mente es Maravillosa

Las reflexiones de Erich Fromm acerca del amor son relativamente conocidas y de ellas nacen preguntas importantes, como: ¿qué significa amar?, ¿cómo se puede mantener este sentimiento?, ¿es el amor algo pasajero?

El estudio sobre el amor que hace este psicólogo y filósofo humanista destaca por su enorme madurez. Observando al amor como un arte, el cual es fruto de un aprendizaje previo. Entiende que es necesario cuidarlo y cultivarlo, para no interrumpir le proceso de aprendizaje en el amor.

“El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería”

-Erich Fromm-

El amor maduro según Erich Fromm

En esta reflexión el autor diferencia entre el amor maduro y el amor infantil. Habla del amor como necesidad y de la necesidad del otro como consecuencia del amor:

“El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. El amor maduro obedece al principio: “Me aman porque amo”. El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”. El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”

-Erich Froom-

Este principio cuestiona cómo nos relacionamos en nuestra sociedad y no duda en afirmar que lo hacemos más por necesidad que para compartir nuestro amor con otra persona. Piensa que compartir nuestros sentimientos requiere que estemos conectados con ellos, comprendiéndolos y cuidándolos. De tal forma que no nos quedemos buscando en el exterior las necesidades que no sabemos cubrir.

Amor a ciegas

Utilizando el amor para huir de nuestra soledad

Cuando hacemos uso del amor y lo utilizamos para huir de nuestras incomodidades, estamos condenados a destruirlo. Si utilizamos este sentimiento como refugio de lo que no podemos soportar en nuestras vidas, estaremos huyendo de nosotros mismos.

«El amor como satisfacción sexual recíproca, y el amor como trabajo en equipo y como un refugio de la soledad, constituyen las dos formas normales de la desintegración del amor en la sociedad occidental contemporánea, de la patología del amor socialmente determinada»

-Erich Fromm-

Esta forma de amar se convierte en algo patológico, ya que supone no atender a nuestro desarrollo personal. Implica no escucharnos y esperar que los demás se responsabilicen de lo que nosotros no somos capaces y que en realidad se sitúa en nuestra parcela de responsabilidad. Si actuamos así estaremos dejando la felicidad en manos de alguien externo y de esta forma nos volveremos muy vulnerables.

mujer entre hojarasca

Así surgen las proyecciones, viendo en los demás lo que no soportamos ver en nosotros. Es una forma infantil de no querer responsabilizarse de nuestra propia existencia, con lo que ello supone. Cuando convertimos el amor como una herramienta, como vía de escape para no encontrarnos con nosotros mismos, perdemos nuestra capacidad de amar y nuestra honestidad para relacionarnos.

Fromm consideraba amar un arte. El arte se cultiva, se crea, se mima; igual el amor. Si pensamos que el amor es encontrar esa persona que «encaje» con nosotros, sólo estaremos proyectando nuestras carencias en ella y esperando que nos hagan felices. El amor es todo lo contrario. El amor es dar y no esperar tanto recibir.

La energía activa del amor

El amor es una energía excedente de la que disponemos gracias a tener cubiertas nuestras necesidades básicas. Erich Fromm entiende que esta energía hay que movilizarla, no basta con sentirla, sino que además hay que vivirla, y esto solo es posible hacerlo cuidándola y alimentándola.

pareja abrazada

Hay ciertas dificultades en una relación que son inevitables e, incluso, necesarias, ciertos obstáculos que provocan emociones negativas con las que tenemos que lidiar. Es bueno darles cabida a estas emociones que experimentamos y entender que las disrupciones surgen normalmente a partir de algo a lo que no atendemos. Las emociones son nuestro lenguaje más íntimo y personal, sirviéndonos además para relacionarnos de una forma más honesta.

 

«El amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos.»

-Erich Fromm-

Finalmente, de esta reflexión se extrae la importancia que tiene el hecho de que dos personas se relacionen desde su propia esencia, ya que solo a través de un conocimiento profundo entre ambos la pareja será capaz de construir una base sólida, sobre la que el propio amor pueda evolucionar. Piensa que es un error amar para huir de uno mismo, ya que así no es posible que haya un encuentro sano y recíproco.

Si amamos para huir de nosotros, un día nos daremos cuenta que nada auténtico sostiene nuestra relación, sólo llenar un vacío. Ese día nos sentiremos desdichados y tristes. Habremos caído en la cuenta que la relación ha sido una especie de farsa para entretenernos. Es por esto, que es tan importante primero saber estar con uno mismo y amarse de forma sana.

El miedo es contagioso: cuando la emoción manda sobre la razón – LMEM

Fuente:  El miedo es contagioso: cuando la emoción manda sobre la razón – La Mente es Maravillosa

El miedo puede llegar a ser tan contagioso como un virus… y sin que lo podamos poner en cuarentena. En medio del contexto actual, supone una gran ventaja el hecho de ser capaces de identificar los peligros reales, actuar en consecuencia y evitar el pánico.

El miedo es contagioso. Pocas emociones pueden alterar y cambiar tanto la estabilidad de una persona y del mundo en su totalidad como el temor más irracional. Hay estudios que señalan que las personas, como los animales, podemos oler el miedo. Tal vez sea verdad, pero lo que está claro a día de hoy es que esta emoción viaja a golpe de clicks, noticias, imágenes que compartimos y comentarios que publicamos.

Sentir miedo… ¿es quizá esta muestra mayor debilidad? O más aún, ¿es reflejo de nuestra clara irracionalidad como seres humanos? En absoluto. Gracias a ella garantizamos nuestra supervivencia. El miedo nos une a la vida y como tal, hay que escucharlo, darle presencia, entenderlo y actuar en consecuencia manteniendo, eso sí, un enfoque lógico.

Tal y como nos señala el neurólogo Antonio Damasio, las emociones buscan exclusivamente, mantener nuestra homeostasis y favorecer una mejor adaptación a nuestro entorno. Ahora bien, el problema asociado al miedo es que en gran parte de los casos parte de una serie de hechos irreales a la vez que contradictorios.

Un ejemplo, alguien puede temer a los aviones al pensar que va a morir al sufrir un accidente en ellos y, sin embargo, ser un fumador compulsivo (y no ver el peligro alguno en el tabaco).

Los miedos son libres, infundados la mayoría de las veces y tan contagiosos como un virus. Sentirlos es algo normal, y más en contextos como los actuales donde la alarma por una posible pandemia forma ya parte de nuestra cotidianidad. En medio de este escenario, lo más adecuado es estar «alerta» sin que se desencadene la «alarma».

Mujer con miedo comiendo uñas representando que el miedo es contagiosoEl miedo es contagioso: el poder de las emociones en un contexto incierto

El miedo es esa emoción extraña que hace que a veces, tengamos más miedo a una araña que a sufrir un accidente cuando vamos en coche. Es también, un botón mental y esa realidad psicológica tan manipulable y sensible capaz de expandirse en poco tiempo si alguien así lo quiere, si algún estamento o esfera de poder así lo pretende.

Esta emoción tiene sin duda muchos prismas y cada una de esas caras provoca casi siempre un mismo efecto: bloquearnos y hacer que reaccionemos llevados por la emoción y no por la razón. Esto es algo que sabe bien todo aquel que padezca algún tipo de fobia, ese trastorno donde el temor más intenso e irracional limita por completo comportamientos y decisiones.

Ahora bien, más allá de fobias, hipocondrías y otras condiciones psicológicas, está el temor cotidiano. Ese que se activa ante lo desconocido, ante la noticia que alarma, ante el virus desconocido que se extiende saltando fronteras y del que todo el mundo habla.

El miedo es contagioso y experimentar esa sensación ante lo que uno no puede controlar (o incluso entender) es normal y hasta lógico. No obstante, antes de quedar secuestrados por nuestra amígdala y la cárcel del pánico, hay que tener en cuenta una serie de aspectos.

Hombre con la mano en la frente muy preocupado representando que el miedo es contagioso

El miedo es contagioso y nos puede hacer perder el control

El miedo es contagioso y no entiende de cuarentenas. Cuando surge siempre hay algo que lo alimenta y aumenta sus dimensiones. Y cuando esto ocurre, va saltando de uno a otros, de mente en mente y corazón en corazón hasta secuestrar la calma y dar paso al pánico. Lo estamos viendo actualmente con el tema de actualidad: el coronavirus.

La compra de mascarillas y desinfectantes se ha disparado. Se cancelan eventos, nos lo pensamos dos veces antes de programar un viaje a determinados países. Nos asustamos cuando alguien tose o estornuda y estamos pendientes de la última noticia, de la última actualización que nos transmiten por redes sociales.

Sentir miedo ante este contexto es como decimos, lógico y normal. El miedo es contagioso y activa nuestro sistema de alerta y que esto ocurra, también es comprensible. Lo que ya no es permisible es que el miedo se vuelva irracional y desemboquemos en comportamientos poco ajustados. Cuando las emociones se descontrolan y todos nos dejamos llevar por un temor sin lógica y sin sentido, se originan respuestas masivas donde el pánico empeora aún más cualquier situación. No es lo acertado.

Recuperar el control: enmarcar el riesgo, reducir el pánico

El miedo no nos quiere paralizados. Más allá de lo que podamos pensar, esta emoción tiene un papel indispensable en nuestro cerebro y en nuestro comportamiento. Los temores forman parte de nosotros para invitarnos a reaccionar ante un peligro. Si derivamos en comportamientos y enfoques irracionales nada de lo que hagamos nos servirá de ayuda.

¿Qué es lo que debemos hacer por tanto en un contexto como el que vivimos ahora? En un escenario donde hay una amenaza determinada, lo más acertado es enmarcar el riesgo y reducir el pánico. Sabemos que el miedo es contagioso. Por tanto, para evitar que el temor se vuelva irracional debemos consultar siempre fuentes oficiales, veraces y fiables. De ese modo, podemos delimitar los peligros concretos y objetivos, actuando en consecuencia y siguiendo las pautas de los expertos.

Si identificamos los auténticos riesgos, el miedo se racionaliza, actuamos de manera más segura y el pánico pierde fuerza. Generamos respuestas más razonables, solo así y llevados por la calma, lidiaremos mejor ante cualquier adversidad. Tengámoslo en cuenta en estos momentos.

Fuente:  El miedo es contagioso: cuando la emoción manda sobre la razón – La Mente es Maravillosa
Autora:  Valeria Sabater

La historia del famoso poema Desiderata – LMEM

Fuente:  La historia del famoso poema Desiderata – La Mente es Maravillosa

Niña en las nubes pensanodo en poemas como DesiderataDesiderata es una palabra que proviene del latín, significa “cosas que se desean”, y es también el título de un famosísimo poema, que se volvió particularmente célebre durante los años sesenta de la mano del movimiento hippie. El texto es un compendio de sabios consejos que ha dado la vuelta al mundo entero, por la precisión de las ideas y la profundidad del contenido.

En un momento dado se produjo todo un debate sobre el origen de este poema. Alrededor del texto se tejió la leyenda de que había sido escrito por un monje anónimo y que había sido encontrado luego en el banco de una iglesia de Baltimore, hace doscientos años. Según esta versión, el poema habría sido escrito en el año de 1692.

En realidad, todo se trató de un error. El autor de Desiderata fue el filósofo y abogado Max Ehrmann. Pero el texto nunca se publicó mientras él estuvo vivo. Solo vio la luz hacia 1948, cuando su esposa publicó sus poemas de manera póstuma.

Max Mehrmann creador de Desiderata

Desiderata, una historia singular

El error se originó porque durante muchos años Desiderata fue un poema que se hizo pasar de mano en mano, como una especie de acto de buena voluntad. Se convirtió en algo así como una proclama, se buscaba que quien lo recibiera practicara todo lo que estaba consignado allí.

Muchos omitieron escribir el nombre del autor, y fue así como llegó a manos de un pastor de Maryland, quien recopiló varios textos para hacer una edición especial de Navidad. Dentro de los textos estaba Desiderata y, al lado del nombre, el presbítero anotó una leyenda: “Iglesia de San Pablo, 1692”. Solamente escribió esos datos para identificar su templo y el año de fundación del mismo.

Uno de los feligreses quedó encantado con el poema y le pidió a un diario que lo publicara. Así se hizo y entonces se popularizó el error de que databa de 1692 y había sido encontrado en la Iglesia de San Pablo.

Sea como fuere, lo cierto es que se trata de un hermoso texto que ha sido traducido a más de 70 idiomas. Se popularizó en español gracias a la versión del mexicano Arturo Benavides, quien declamó el poema musicalizado.

Niña soñando

Este es el texto de este maravilloso poema:
“Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte, 
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás,
incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado
pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera,
por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios,
pues el mundo está lleno de engaños.
Mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe,
hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales,
la vida está llena de heroísmo.
Sé sincero contigo mismo,
en especial no finjas el afecto,
y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja de las adversidades repentinas,
muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina,
sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo,
no menos que los árboles y las estrellas,
tienes derecho a existir,
y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios,
cualquiera que sea tu idea de Él,
y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones,
conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida.
Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso.
Sé cauto.
Esfuérzate por ser feliz“.
Autora:   Edith Sánchez

Las 5 mejores frases de Anthony de Mello – LMEM

Fuente: Las 5 mejores frases de Anthony de Mello – La Mente es Maravillosa
fotografía representando las frases de Anthony de Mello

Las frases de Anthony de Mello nos revelan a un pensador ecuménico, que tuvo gran claridad para captar aspectos esenciales de la espiritualidad contemporánea. Él mismo era una síntesis de varias culturas y creencias.

Nació en Bombay (India), pero a diferencia de la mayoría de sus compatriotas, era católico. De hecho, se convirtió en sacerdote, en la orden de los jesuitas. Luego fue a vivir en Estados Unidos, donde se hizo famoso gracias a sus prédicas y libros.

El amor perfecto se moldea fuera del miedo. Donde hay amor, no hay demandas, no hay expectativas, no hay dependencia. Yo no demando que me hagas feliz; mi infelicidad no reside en ti. Si me dejases, no sentiría pena de mi mismo; disfruto enormemente de tu compañía, pero no me aferro a ella”.

-Anthony de Mello-

Muchas de las frases de Anthony de Mello no se pueden enmarcar en una creencia específica. Tomó elementos de las religiones orientales y los mezcló con un mensaje católico y a la vez social. Aunque su forma de pensar resultaba polémica para algunos, lo cierto es que son millones de personas en el mundo las que se han beneficiado de sus enseñanzas. Estas son algunas de sus frases más recordadas.

1. Una de las frases de Anthony de Mello más recordadas

Esta es, sin duda, una de las frases de Anthony de Mello más citadas y recordadas:

La felicidad no puede depender de los acontecimientos. Es tu reacción ante los acontecimientos lo que te hace sufrir”.

-Anthony de Mello-

Mujer con los brazos abiertos disfrutando de su felicidad

Como vemos, hay una fuerte influencia de las filosofías orientales en esta afirmación. Nos recuerda que las realidades no son el origen a la felicidad o el sufrimiento. Esto depende solo del mundo interno. Por lo tanto, lo esencial es la respuesta a los acontecimientos, no los acontecimientos mismos.

2. Los demás son un espejo

Otras de las frases de Anthony de Mello dice lo siguiente:

 “Ves las personas y las cosas no como son, sino como tú eres”.

-Anthony de Mello-

En ella, nuevamente se reitera que todo depende de la forma de percepción de cada persona, de cómo construye su mundo.

Esa frase nos recuerda algo sobre lo que también habla el psicoanálisis: los mecanismo de proyecciónEs nuestra mirada la que le da forma a lo que vemos.

3. Esto es la iluminación

Mano con juego de luces representando las frases de Anthony de MelloLa iluminación es uno de los conceptos que se repite una y otra vez en las frases de Anthony de Mello. Le da un significado similar al del budismo. Se trata de un despertar de la conciencia profunda que permite entrar en contacto con la realidad de una manera más genuina.

Al respecto dice Tony de Mello:

 “La iluminación es: cooperación absoluta con lo inevitable”.

-Anthony de Mello-

Es una bella manera de expresar que la lucidez proviene de aceptar las cosas tal y como son. De hecho, no solo hay que aceptarlo, sino “cooperar” con ello. Esto es, dejar que sea y sumarnos a su dinámica.

4. El contacto con la naturaleza

La siguiente frase es una reflexión sobre la vida actual en las ciudades. En ella, Anthony de Mello señala:

“Cuando estás demasiado alejado de la naturaleza, tu espíritu se seca y muere, porque ha sido violentamente separado de sus raíces”.

-Anthony de Mello-

Resulta muy interesante porque una de las principales fuentes de estrés en las ciudades es precisamente esa falta de contacto con la naturaleza. De ahí que muchas de las terapias contemporáneas se orienten a entrar en contacto con otros seres vivos para sanar.

5. Las drogas contemporáneas

Esta es una de las frases de Anthony de Mello que retrata varios de los males contemporáneos. Dice lo siguiente:

“La aprobación, el éxito, la alabanza, la valoración, son las drogas con las que nos ha hecho drogadictos la sociedad, y al no tenerlas siempre, el sufrimiento es terrible”.

-Anthony de Mello-

 

mujeres pendidas de hilos representando las frases de Anthony de MelloSorprende la lucidez en esa aseveración. Recordemos que Anthony de Mello murió en 1987, es decir que no alcanzó a presenciar la masificación de las nuevas tecnologías. Sin embargo, en la anterior frase ya preveía el nuevo estilo de las relaciones humanas. También alerta sobre esas nuevas formas de dependencia, que solo conducen al sufrimiento.

Anthony de Mello es mucho más que el autor de varios best sellerLa claridad y la bondad con las que impartió sus enseñanzas lo convirtieron en uno de los grandes guías del mundo actual. Lo inspiraba una profunda fe en el amor como fuente de todo y la convicción de que a través de las palabras también se puede cambiar el mundo.

Fuente:  Las 5 mejores frases de Anthony de Mello – La Mente es Maravillosa
Autora:   Edith Sánchez

Dar desde el corazón (comunicación no violenta o empática) – LMEM

Fuente: Dar desde el corazón (comunicación no violenta o empática) – La Mente es Maravillosa
Manos con un corazón como símbolo de la comunicación no violenta

Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense, desarrolló a inicios de los sesenta este nuevo tipo de comunicación mientras estudiaba los factores que afectan a nuestra capacidad de ser compasivos. Su intención era dar respuesta a dos interrogantes que le preocupaban desde su infancia: ¿qué nos desconecta de nuestra naturaleza solidaria y nos lleva a comportarnos de manera violenta y abusiva? y ¿por qué algunas personas son consecuentes con esta actitud solidaria incluso en las circunstancias más adversas? El resultado fue el desarrollo de la comunicación no violenta. Veamos de qué trata.

“Lo que quiero en la vida es compasión, una corriente que fluya entre los demás y yo, basada en un mutuo dar desde el corazón”

-Marshall Rosenberg-
La comunicación no violenta o empática

Pareja unida en un abrazo sintiendo un amor verdaderoGran parte de nuestras relaciones se deterioran porque no sabemos comunicarnos e incluso muchos conflictos surgen por este motivo. Creemos que comunicar es hablar y se nos olvida la otra parte fundamental: escuchar.

Una alternativa para solucionarlo es la comunicación no violenta o empática que propone Rosenberg, fundamentada en dar desde el corazón. A través de ella, seremos capaz de conectar con nosotros mismos para luego conectar con los demás, permitiendo así que aflore nuestra compasión natural.

 

Este tipo de comunicación se basa en aquellas habilidades relacionadas con el lenguaje, verbal y no verbal, que permiten que sigamos siendo humanos incluso en condiciones extremas. Es decir, con este enfoque lo que se pretende es controlar los impulsos, por muy tentadoras que sean las condiciones para que estos se hagan con el control. De esta manera podremos mantener la comunicación sincera y auténtica que nace de nuestros corazones.

La comunicación no violenta o empática nos ayuda a reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a las personas con las que nos relacionamos.

Como vemos, no es nada nuevo. Hace siglos que se conocen todos los elementos que componen este tipo de comunicación, solo se trata de sacarlos del baúl de los recuerdos, ser conscientes de ellos y aplicarlos en nuestro día a día.

Los componentes de la comunicación empática

Comunicarnos de forma no violenta tiene un profundo poder de transformación. Que esta etiqueta -no violenta- se adhiera a nuestra forma de comunicarnos implica ir más allá de nuestras necesidades, escuchando también las de los demás, en lugar de obedecer a reacciones habituales y automáticas. Pero, ¿cómo hacerlo?

Según Rosenberg, para aprender a dar desde el corazón, tenemos que enfocar la luz de nuestra conciencia, de manera que ilumine cuatro zonas (los cuatros componentes de la comunicación no violenta):

  • Observación. Este primer componente consiste en observar lo que sucede en una situación. ¿Sirve para enriquecernos la vida lo que dicen o hacen los demás? La clave está en saber expresar de manera adecuada qué cosas de las que hace la gente nos gustan o no, sin evaluar ni emitir juicios. Porque como dijo J. Krishnamurtiobservar sin evaluar constituye la forma suprema de la inteligencia humana.
  • Sentimiento. El siguiente componente es comprobar cómo nos sentimos. ¿Nos encontramos dolidos, alegres o tal vez irritados? La cuestión es detectar qué emociones y sentimientos tenemos en ese momento.
  • Necesidades. El tercer componente tiene que ver con cuáles de nuestras necesidades tienen que ver con los sentimientos que hemos identificado.
  • Petición. El último componente de la comunicación no verbal consiste en centrarnos en aquello que esperamos que haga la otra persona para enriquecer la vida tanto suya como nuestra. La forma de ponerlo en marcha, sería a través de una petición muy específica.

Figura humana con corazón

Ahora bien, la comunicación no violenta o empática no solo se refiere a lo que nosotros somos capaces de expresar honestamente desde nuestra conciencia, sino también de saber recibirlo de manera empática por parte de los demás.

Así, cuando centramos nuestra atención en todos los aspectos de este proceso y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, se pone en marcha una comunicación en ambos sentidos. Una apertura doble del canal en el que entran en juego las dos perspectivas: por un lado, observo, siento e identifico qué necesito para enriquecer mi vida; por otro, qué observa, siente y necesita el otro para enriquecer también su vida.

El poder del lenguaje compasivo

La comunicación no violenta es el lenguaje en el que habla la compasión, el enlace hacia la conexión interior y el puente hacia los demás desde una actitud honesta y auténtica. Porque, más allá de ser un tipo de comunicación, es una actitud ante las circunstancias que nos lleva a hacernos responsables de nuestros procesos internos.

 

Antes de dejarnos llevar por nuestros impulsos y pronunciar palabras de las que luego nos arrepintamos, conviene que hagamos una pausa y nos escuchemos, para luego entendernos e intentar comprender a los demás. Los gritos y desprecios no ayudan, pero el silencio y la calma pueden ser unas herramientas muy útiles en nuestro propósito de iluminar los momentos de tinieblas. 

No olvidemos que la forma de comunicarnos en buena medida determina nuestro día a día. Hagamos que la comunicación no violenta predomine en nuestras vidas, de esta manera será más probable que predomine en las de los demás.

Fuente:  Dar desde el corazón (comunicación no violenta o empática) La Mente es Maravillosa
Autora:   Gema Sánchez Cuevas

Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés – LMEM

Fuente:  Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés. – La Mente es Maravillosa

Como buen guerrero oriental, para Miyamoto la lucha era mucho más que un combate. Los samuráis le daban un enorme valor a la evolución personal. Este era precisamente el medio para convertirse en buenos combatientes. Las reglas de la vida de Miyamoto han sobrevivido al tiempo, igual que lo hacen los clásicos. En ellas se recoge la sabiduría de quien ha vivido con valor y en función de causas nobles. Hemos sintetizado esos preceptos en diez orientaciones que enseguida compartimos.

1. Aceptación, la primera de las reglas de la vida

La primera de las reglas de la vida es aceptar la vida misma, tal y como es. Aceptación no quiere decir resignación, sino humildad. La vida es lo que es y de cada uno de nosotros depende una actitud: la de aprender de las circunstancias que no hemos elegido, pero con las que tenemos que convivir.

La consecuencia de no aceptar la realidad es el sufrimiento permanente. Este da origen a una batalla interior que siempre se pierde. Aceptar, en cambio, lleva a aprender de cada situación.

2. Piensa poco en ti y mucho en los demás

Niño ante BudaQuien se detiene a pensar demasiado en sí mismo termina confundiéndose. Levanta un muro frente al mundo y alimenta sus inseguridades. Más que pensar en uno mismo, lo adecuado es permitirse ser.

La verdadera felicidad está en poder servir a otros. No hay nada que se compare con la satisfacción de hacer el bien. Quien es generoso da muestra de ser poderoso también. Esto es, finalmente, lo que le permite apreciarse a sí mismo.

 

3. Aprende a desprenderte del deseo

El deseo, entendido como anhelo por lo que no se tiene, solo conduce a la insatisfaccióneterna. El tener es como un barril sin fondo. A más que tienes, más deseas. Y cada vez es más difícil satisfacerte.

 4. Evita darle lugar al arrepentimiento

El arrepentimiento causa mucho sufrimiento. Lo peor es que se trata de un sentimiento inútil. Así lo hace ver Miyamoto en las reglas de la vida. Insiste en que no deberíamos ver al error como una condena, sino más bien como una característica asociada a nuestra naturaleza.

Cada acción que realizamos nos enseña algo. También nos cambia de alguna manera. Si se actuó mal, nos deja una gran enseñanza. Por eso nada de lo vivido es despreciable. Lo importante es saber aprender de ello, enriquecer nuestro bagaje.

5. Elimina las quejas y el resentimiento

La queja solo contribuye a invadir a una persona de mala energía. También a atormentar a quienes le rodean. No tiene ningún sentido porque en lugar de mover hacia la acción, termina paralizando.

Según las reglas de la vida de Miyamoto, las quejas y el resentimiento envenenan a quien las siente. No sirven para nada. Al contrario, comienzan a dañar como una plaga a otros sentimientos que sí son positivos.

mujer lanzando palomas representando las reglas de la vida

6. Deja a un lado los objetos que no necesitas

Los objetos influyen sobre nuestras emociones y nuestra manera de ver la vida. Si nos apegamos demasiado a ellos, terminan por ejercer control sobre nosotros. Hacen que nuestra conciencia sea menos libre.

Esto aplica especialmente para las cosas que ya no necesitamos y que, pese a ello, conservamos. Finalmente nos vuelven personas más inseguras y rígidas. Por eso en las reglas de la vida se insiste en deshacerse de lo inútil.

7. No sigas ciegamente las creencias de otros

Habla, en el fondo, de mantener la confianza en nuestro criterio. Confiar en el sentido común que uno posee. Respetar las propias convicciones y los propios valores. De lo contrario, una persona se vuelve muy manipulable.

Nadie necesita que le digan qué está bien o qué está mal. Todos tenemos la capacidad de decidir esto por nosotros mismos. Seguir ciegamente a otros solo conduce a traicionarnos a nosotros mismos en algún punto.

8. Conserva siempre tu honor

El honor es una palabra casi olvidada. Tiene que ver con el amor propio. Con no permitirnos caer en conductas que estén en disonancia con los valores que defendemos, en los que creemos. Constituirían una especie de brújula, dando lugar al orgullo cuando se respetan en contra de las tentaciones.

El honor es el bien más preciado de cualquier persona. Alguien honorable inspira respeto y consideración. Atrae la buena voluntad y la consideración de los demás, incluso de los enemigos. Así es como el honor le confiere valor a la vida; un valor que es muy íntimo y personal.

9. El amor no debe estar invadido por el apego

chico al amanecer pensando en las reglas de la vidaLas emociones, en general, son respuestas impulsivas. Si se razonan, se convierten en sentimientos. Estos son más profundos y más ponderados. Están asociados a los valores y no a las necesidades.

El amor es un sentimiento extraordinario. Sin embargo, a veces llamamos amor a una emoción ciega y pasajera. Esto ocurre cuando lo que inspira el amor es el apetito de algo o el apego. En esos casos daña, más que beneficiar.

 

10. No temas a la muerte

Es un hecho, somos mortales. La vida acaba y esto es una realidad natural. No debemos temer ni a la muerte propia ni a la de los seres que amamos. Así, vencemos el temor a la muerte viviendo intensamente la vida.

Las reglas de la vida de Miyamoto han sobrevivido al tiempo por la gran sabiduría que encierran y también por todo aquello que inspiran. Llaman al realismo, a la humildad y a la paz interior. Buscan que nos enfoquemos hacia la esencia y no hacia lo aparente e intrascendente.

Fuente:  Las 10 reglas de la vida, según un maestro budista japonés. – La Mente es Maravillosa
Autora:  Edith Sánchez

7 características de las ​personas autorrealizadas según Abraham Maslow – LMEM

Fuente: 7 características de las ​personas autorrealizadas según Abraham Maslow – La Mente es Maravillosa

pirámide de Maslow culminando con las personas autorrealizadasLas personas autorrealizadas son aquellas que han encontrado el equilibrio perfecto entre el “yo ideal” y el “yo real”. Son hombres y mujeres poco convencionales, libres, satisfechos, agradecidos y sensibles a su vez a los problemas del mundo. Ahora bien, dentro de esa jerarquía de las necesidades humanas enunciada por Maslow, cabe decir son muy pocos los que logran alcanzar dicha cumbre.

Esta famosa, esquematizada en la clásica pirámide ascendente, fue enunciada por Abraham Maslow en 1943. Ha pasado mucho, no hay duda, sin embargo, sigue estando de plena actualidad y es uno de los pilares fundamentales de la psicología humanista y el movimiento de la psicología positiva.

Aún más, podríamos decir que pocos enfoques resultan tan inspiradores… a la vez que valiosos para esas raíces que nutren el “crecimiento personal”. A día de hoy, y esto resulta irónico decirlo, la mayoría dedicamos mucho tiempo a cubrir los primeros escalones de esta pirámide de necesidades, en un viaje continuo de ida y vuelta, y sin que nos queden recursos que emplear para atender a las “necesidades superiores”.

Por ejemplo, si hay algo que todos sabemos es que no siempre tenemos garantizado el escalón de la seguridad, con ese empleo que cubre unas necesidades básicas de forma estable. A veces, incluso las relaciones de pareja vienen y van. Por lo tanto, hay que admitir que no siempre fácil escalar la cumbre de la “pirámide”, coronar ese pináculo donde se contiene la tan ansiada autorrealización.

Por lo tanto, deberíamos asumir dicho propósito como un viaje en el que invertir pequeños esfuerzos cotidianos, inversiones valientes y actos decididos. Asimismo, es importante considerar otro aspecto interesante. Ese viaje no siempre es necesariamente feliz o sencillo. De hecho, los psicólogos humanistas nos recuerdan que figuras como Nelson Mandela, GandhiVicktor Frankl son claros ejemplos de personas autorrealizadas.

Veamos ahora qué características las definen.

1. Las personas autorrealizadas se sienten motivadas por lo desconocido y lo ambiguo

chica con los brazos abiertos representando a las personas autorrealizadasAceptar la incertidumbre, ver oportunidades ante lo desconocido y sentir interés por esas ambigüedades que a veces tiene la vida son aspectos que dan forma a esa mente abierta y flexible capaz de adaptarse a las situaciones más complejas.

Es lo que Abraham Maslow definió en su momento como necesidad de actualización. Nada es tan importante para seguir creciendo y para invertir en nuestro potencial como ser sensibles ante la información nueva, receptivos a esos enfoques diferentes a los nuestros y abiertos a lo que nuestro entorno pueda ofrecernos.

2. Apreciación objetiva de la realidad

Esta dimensión que define a la perfección a las personas autorrealizadas no está muy al uso, no la vemos demasiado en nuestros contextos más cotidianos y en quienes nos rodean. Aún más, puede que tampoco nosotros seamos capaces de ser objetivos a la hora de poner la mirada en todo lo que nos envuelve. La mayoría estamos supeditados a los juicios, a los estereotipos, a los sesgos de apreciación y esa clara dificultad para ser un poco más ecuánimes, más humildes y receptivos a lo que nos rodea.

Si fuéramos un poco más objetivos y nos descalzáramos de tantos juicios de valor… veríamos la realidad de otro modo.

 3. Son personas poco convencionales, a la vez que humildes

Chico sonriendo representando a las personas autorrealizadasLas personas autorrealizadas tienen su propio sello de identidad. Marca propia, carisma y una luz capaz de inspirar a los demás. Se han hecho a sí mismas, y lo han hecho a través de un proceso en el que han aprendido a aceptarse, con sus virtudes y defectos, donde tener claras las prioridades y el modo de conquistar sus objetivos vitales.

Saben lo que quieren y disfrutan siendo auténticas, actuando en todo momento con ese arte perfecto donde uno no teme mostrarse al mundo tal y como es, pero a su vez sabiendo respetar a los demás y sacar lo mejor de ellos.

4. Están motivados por el crecimiento, no por satisfacer sus necesidades

Lo decíamos al inicio: muchos de nosotros lidiamos en nuestro día a día con las necesidades que ocupan los peldaños más bajos de la pirámide de Maslow, a saber: empleo, una casa, una buena pareja, amistades sólidas… Sin embargo, hay algo en lo que deberíamos pensar.

Nuestro estilo de vida y la sociedad actual generan una inercia: que todas esas dimensiones oscilen, cambien, se trasformen… Pocas cosas son seguras, el trabajo viene y va, hay amigos que dejamos atrás y personas fabulosas que acabamos de conocer y nos conectan con brío a la vida…

Por tanto, no es necesario haber “asegurado” los peldaños inferiores de esa pirámide para ascender a la cumbre, lo ideal es alcanzar una buena autorrealización para que todos esos procesos básicos de afiliación y seguridad los afrontemos de un modo más maduro e integrador. Las personas autorralizadas por tanto, se centran más en el propio crecimiento, en entender que a veces hay momentos complejos, pero que con adecuadas estrategias psicológicas toda adversidad puede ser superada.

5. Tienen un propósito

Camino en el bosque por donde van las personas autorrealizadasA todos nos gusta compartir en nuestras redes sociales frases evocadoras y motivadoras. Una de las más conocidas es esa que nos recuerda que “no debemos dormirnos sin un sueño ni levantarnos sin un propósito“. Sin embargo, lo que hacemos a menudo es irnos a la cama con preocupaciones y levantarnos con más miedos que metas.

Intentemos darle una vuelta al “chip”, dejemos de ver el horizonte lleno de obstáculos y alambradas y visualicemos un propósito real. Un objetivo vital, que a su vez pueda dividirse en pequeños objetivos por los que reforzarnos cuando los alcancemos. Si invertimos fuerzas, motivación y energía en una meta firme, cambiarán muchas cosas.

6. Las personas autorrealizadas se sienten agradecidas

Las personas autorralizadas tienen la maravillosa capacidad de ver y apreciar lo que les envuelve con la inocencia y la magia de un niño. Todo tiene sus matices y esos brillos capaces de inspirarles, de invitarles a ser un poco mejores cada día.

Porque la vida, ante sus ojos, no puede ser más hermosa y por ello agradecen todo lo que hay a su alrededor. Cada persona conocida, cada experiencia pasada o acontecimiento del presente… porque todo, absolutamente todo, les ha servido para aprender y crecer.

7. Construyen relaciones profundas con unos pocos, pero sienten afecto por toda la humanidad

Las personas autorrealizadas son muy selectas a la hora de crear vínculos, buscan antes la calidad que la cantidad. Cuando lo hacen, cuando construyen una relación de pareja o de amistad, invierten atención, cuidado, un gran afecto, mucha humildad y creatividad para dar forma a un lazo sólido y enriquecedor para todas las partes.

Asimismo, y aunque su círculo más personal suela ser bastante estrecho y reducido, sienten un afecto y un interés activo por la humanidad. Son personas solidarias y preocupadas por problemas universales, como la discriminación, el hambre o las desigualdades sociales. Sus principios éticos son muy firmes y no dudan en mostrarse activos a la hora de defender los derechos de los demás.

Para concluir, es muy posible que muchos de nosotros nos veamos identificados en más de una de las dimensiones aquí expuestas. Sin embargo, recordemos que no basta con sentirnos definidos, no basta con “ser”, necesitamos “practicar” la autorrealización y ser agentes pro-activos no solo en nuestro crecimiento personal, sino también en el bienestar de los demás. Porque ese es el objetivo final de la pirámide de Abraham Maslow, ser capaces de trasformar el mundo para llevarlo a otro nivel de bienestar, de convivencia y armonía…

El lujo de estar en silencio – LMEM

Fuente:  El lujo de estar en silencio – La Mente es Maravillosa

chica con mariposa en el cabello disfrutando estar en silencioJamás se nos habría nunca pasado por la cabeza que estar en silencio podría convertirse en todo un lujo. Algo solo disfrutado por unas pocas personas. Aquellas que pueden escapar de las rutinas que evitan que tengamos tiempo para nosotros, que nos someten y que nos hacen temer a la soledad y al completo silencio.

Los entornos en los que nos movemos son tan ruidosos que nos hemos adaptado de tal manera que pensamos que quedarnos solos y en silencio es algo negativo e incluso a algunas personas les causa mucha ansiedad. Así, es importante que nos hagamos determinadas preguntas para reconocer las implicaciones de este tipo de temor o limitación.

No nos damos cuenta, pero evitamos estar en silencio de una manera constante. Buscamos el ruido incluso cuando tenemos la oportunidad de alejarnos de él. Deberíamos preguntarnos qué motivo hay para tenerle tanto miedo al silencio. ¿Nos sentimos solos si no hay ruido?

¿Ponemos la radio dentro de casa cuando estamos solos porque no soportamos la presión de la ausencia de ruidos? ¿Tendemos a ir a lugares bulliciosos porque la soledadde nuestro hogar nos atormenta? Ni se nos pasa por la cabeza ir a yoga o practicar meditación, ¡qué estrés estarse quietos y en absoluto silencio!

Nuestra mente necesita estar en silencio

hombre en el campo en silencioLo cierto es que lograr ese silencio del que hablamos no es una tarea fácil e introducir un poquito de él en nuestra rutina puede ser todavía un reto más complicado. Muchos de nuestros deseos, aspiraciones o preocupaciones se encuentran allí donde hay ruido. Un ruido externo y un ruido interno, en una corriente de pensamientos con un pesado caudal que no cesa.

Se han realizado numerosos estudios al respecto. Son especialmente numerosos aquellos en los que se compara a las personas que viven en las grandes ciudades con aquellas que viven en entornos rurales. Las diferencias nos dejan con la boca abierta. Las personas que viven o trabajan en lugares muy ruidosos, que duermen escuchando el ruido o el bullicio de la ciudad que no cesa son más vulnerables a sufrir determinados problemas de salud.

Problemas en el aparato circulatorio, estrés, ansiedad… Si buscamos las principales causas de todos ellos, será fácil de encontrar a la falta de pausa en los primeros lugares. Nuestro piloto automático, tras años y años actuando de la misma forma, está preparado para saltar de un estímulo a otro.

El silencio no es incómodo, estar en silencio no nos pone nerviosos. Esto solo son creencias que intentan justificar algo que no queremos ver en nosotros. ¿A qué le tenemos miedo?

Sin embargo, nuestra mente necesita estar en silencio. Pues, solo gracias a la ausencia de ruido nuestras neuronas ven potenciado su crecimiento. Además, nuestra mente y nuestro cuerpo se relajan, liberándose de preocupaciones que pueden ser un cúmulo de problemas y de tensiones originadas por el ruido exterior. Porque cuando hay ruido, no podemos escucharnos; si no nos escuchamos, difícilmente vamos a poder contar con una mente lúcida y clara.

El ruido y la agitación nos alejan de nosotros mismos

Ya lo dice el budismo: “el ruido y la agitación nos alejan de nosotros mismos”. ¿Quién se dedica tiempo a sí mismo para conocerse? ¿Quién se regala unos minutos de meditaciónal día para calmar la mente, relajarse y tratar con los pensamientos que intenta ignorar, por dañinos e insidiosos, pero que por ello no dejan de ser intrusivos y causar malestar? Complicado verdad, cuando hay tantas tareas urgentes a las que atender, cuando ese tiempo para nosotros siempre se puede posponer para más adelante…

patos volando al amanecerAdemás, estar en silencio es mucho más que practicar meditación o dejar la mente en blanco -una creencia sobre estas prácticas totalmente errónea. Es dejar de vivir en piloto automático y disfrutar más del presente. No es necesario hacer grandes cosas. Tan solo saborear una comida, apreciar sus sabores, disfrutar del sonido de los pájaros cuando paseamos por la naturaleza.

Todo eso, implica vivir. Porque si hay algo que provoca el estar constantemente rodeados de ruido es que no vivimos, existimos. ¿Para qué? Para hacer lo que tenemos que hacer, sin disfrutar, sin cuidarnos y mimarnos, sin darnos la importancia que tenemos. Tan solo nos movemos por motivaciones que muchas veces no son propias, sino ajenas.

“Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos”

-Robert Fripp-

No huyamos de estar en silencio. Apaguemos el televisor y abramos un libro. Hagamos ejercicio en un parque sin llevar auriculares en nuestras orejas. En nuestra vida cotidiana estamos sometidos a un ruido constante. ¿Por qué seguir haciéndolo cuando tenemos tiempo para nosotros? ¿Tenemos miedo de conectar con nosotros y con el mundo que nos rodea? ¿De qué estamos escapando?

Fuente:  El lujo de estar en silencio – La Mente es Maravillosa
Autora:  Raquel Lemos Rodríguez

Después de estar media hora en absoluto silencio y soledad, ¿qué nos sucede? – LMEM

Fuente:  Después de estar media hora en absoluto silencio y soledad, ¿qué nos sucede? – La Mente es Maravillosa

chica con imagen de bosque superpuesta que disfruta de sus instantes de soledadNo es ninguna contradicción: los instantes de soledad, de silencio y desconexión son necesarios para motivar nuestro impulso vital con más autenticidad. Es como oprimir un botón de reinicio donde cada pieza encaje con mayor sentido, donde hallamos esa claridad mental con la que comprender mejor a las personas, con la que poner filtros, definir prioridades y objetivos personales.

Miles Davis fue uno de los trompetistas y compositores de jazz más conocidos de la historia. Una vez, cuando unos músicos jóvenes le pidieron consejo sobre cómo conseguir su nivel de maestría y originalidad, Davis les dio sin duda una respuesta que no olvidarían jamás: si no existieran los silencios, la música no sería lo que es.

“La valía de un hombre se mide por la cuantía de soledad que le es posible soportar”

-Friedrich Nietzsche-

Les indicó a su vez que la vida es como una partitura, ahí donde uno consigue hallar el ritmo al combinar instantes de actividad con momentos de soledad, silencio y reflexión. Solo así conseguimos hallar la inspiración y esa melodía escondida en nuestro interior, esa que de otro modo no podríamos escuchar.

Es sin duda un consejo acertado y evidente. Sin embargo, por lógico que nos parezca no siempre lo ponemos en práctica de forma efectiva. En nuestro mundo actual, por curioso que parezca, abunda en mayor grado un tipo de soledad camuflada y a instantes patológica de la que no siempre se habla.

Nos referimos a esa donde nos sumimos en la hiperactividad -buscando una falsa hiperproductividad- y en la hiperestimulación. Nos pasamos el día trabajando, conectados a las tecnologías, haciendo cosas, cumpliendo objetivos, satisfaciendo a los demás, envueltos en el ruido de nuestras ciudades. Y sin embargo, este rumor incesante y esa actividad imparable no siempre merecen las preocupaciones que nos generan o el tiempo que nos roban.

Si a ello le añadimos que a veces nuestras relaciones nos traen más soledad que felicidad, entenderemos por qué cada año ascienden las tasas de depresión y otros tipos de trastornos de salud que no podemos descuidar…

 

Los instantes de soledad son beneficiosos para nuestro cerebro

Debemos incidir antes que nada en un hecho importante. La soledad que nos beneficia y que revierte en nuestra salud física y psicológica es esa donde se combinan los instantes de soledad y aislamiento con la posterior conexión con el mundo, con su sonido, su forma, sus colores y riquezas sensoriales y sobre todo, con relaciones sociales significativas, ya sean amigos, pareja, familia, compañeros de trabajo

El ser humano no está preparado para vivir en completo y permanente aislamiento. Un ejemplo llamativo lo tenemos sin duda en la cámara anecoica de los Laboratorios Orfield, en Minneapolis. Se trata de un espacio donde distintas empresas estudian el sonido de sus productos: teléfonos, motos, lavadoras… Es una habitación ultrasilenciosa donde el 99,99% del ruido es absorbido por las paredes de acero y fibra de vidrio, y donde a su vez se suelen llevar a cabo distintos experimentos psicológicos.

Se ha podido ver que, en promedio, nadie ha logrado estar en la cámara anecoica más de media hora. Las personas suelen salir desesperadas y presas del pánico al no poder resistir un silencio tan hueco, asfixiante y vacío.

En este espacio, la quietud es tan extrema que es común escuchar los sonidos del propio corazón o nuestra propia circulación sanguínea. Algo para lo que el cerebro no está preparado, algo que va en contra de nuestra naturaleza, de nuestra programación genética: fin y al cabo, somos seres sociales que necesitan conectar con su entorno más cercano, y cuando este carece de estímulo alguno, sencillamente, entra en pánico.

Por otro lado, mientras el aislamiento total afecta a nuestro equilibrio psicológico, el ocasional y delimitado en el tiempo lo beneficia. Los científicos nos dicen que los instantes de soledad bien distribuidos a lo largo del día son como “descargas eléctricas” capaces de reiniciarnos, de permitirnos recobrar la energía, el sentido y la inspiración.

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Vivimos en una sociedad que adora la independencia, pero que sin embargo está cada vez más alineada, sobrecargada y acelerada. El avance de las nuevas tecnologías nos facilita que estemos más conectados que nunca los unos con los otros. Nuestras ciudades están cada vez más sobrepobladas. Asimismo, cada vez estamos más rodeados de luz artificial, somos menos activos físicamente porque tenemos la oportunidad de hacer infinidad de cosas sin pedirle más pulsaciones a nuestro corazón.

Los médicos, neurólogos y psicólogos nos dicen que nuestros cerebros se están “cableando” de forma muy diferente a cómo se cableaban hace 100 años. Recibimos tantos estímulos a lo largo del día y por tantas frentes que es casi “vital” que gestionemos un poco mejor todo este caos sensorial. Necesitamos calma, necesitamos silencio y soledad de vez en cuando para integrar todo ese torrente de información. El objetivo no es otro que hallarle un sentido.

Sin embargo, hay quien no sabe, aun más, hay quien siente un miedo casi atávico a quedar un día consigo mismo en soledad para conversar, para reflexionar. Tal encuentro puede ser casi tan terrorífico como permanecer media hora en la cámara anecoica de los Laboratorios Orfield.

Porque al igual que en ese espacio uno puede escuchar los sonidos del propio cuerpo, los instantes de soledad en lugares más cómodos pueden hacer que afloren los vacíos del propio ser, los miedos, las angustias, el nudo de los asuntos pendientes y la desnudez de una infelicidad no reconocida.

Fuente:  Después de estar media hora en absoluto silencio y soledad, ¿qué nos sucede? – La Mente es Maravillosa
Autora:  Valeria Sabater

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido – LMEM

Fuente:   La felicidad es la certeza de no sentirse perdido – La Mente es Maravillosa 

Mujer con sombrero caminando por sendero¿Cuántas vences nos hemos preguntado si realmente somos felices? ¿Por qué a veces nos sentimos tan perdidos que no sabemos exactamente cuál debe ser el rumbo que debemos tomar? Encontrar el sentido de nuestra vida es descubrir, al menos en parte, la llave de la felicidad.

La vieja discusión del mundo de la filosofía y de la psicología sobre qué significa ser feliz en la vida cotidiana se ha llegado a plantear en términos de si existe o no, si es tan solo algo transitorio o si de verdad se puede ser feliz. La discusión, como siempre, tiene mucho que ver con la pregunta de a qué llamamos felicidad.

 Dependiendo de ello, nuestro bienestar se volverá algo imposible, algo transitorio o algo capaz de ser alcanzado. En los últimos años, alrededor del concepto de felicidad se han realizado diferentes estudios alcanzando distintas conclusiones.

También se han intentado establecer líneas de separación y relación con otros conceptos muy relacionados, como la alegría. En cualquier caso, en lo que la mayoría de los autores coinciden es que en la definición de felicidad existe una parte subjetiva que tiene que descubrir y definir cada uno, de ahí quizás que sea tan fascinante.

 

La felicidad es un estado personal interno

Mujer disfrutando de su felicidad en bicicletaPodemos estar alegres y ser infelices; podemos estar tristes y ser felices. Así lo recoge un estudio longitudinal basado en la felicidad de personas de más de 148 países, donde se extrae la conclusión de que este concepto es un estado interior y que no tiene tanto que ver con lo que nos pasa de piel hacia fuera como de piel hacia dentro.

Según revela este estudio sobre la felicidad, los españoles viven una media de 58,8 años felices. Este dato sitúa al país en los primeros puestos de una lista formada por un total 148 naciones, lo que supone una gran representación (concretamente más del 95% de la población mundial).

La felicidad está íntimamente ligada con encontrar nuestro rumbo

Mujer feliz con globos de coloresComo bien dijo Jorge Bucay, la felicidad también puede ser definida como la certeza de no sentirse perdido. Este autor, en la línea de las nuevas investigaciones sobre el bienestar personal, afirma que ser feliz tiene mucho que ver con conocer nuestro rumbo.

La felicidad no se relaciona con llegar a ningún lugar, sino con ir en una dirección adecuada. No se refiere a la alegría vanidosa que pueda nacer de haber conseguido, o ser capaz de conseguir, lo que otros no consiguieron. Esto no hace feliz a muy pocos o a nadie. Es mentira que la felicidad tenga que ver con estos logros tan tontos que hacen que, una vez que se consiguen, necesites buscarte uno nuevo porque el finalizado ya caducó.

La felicidad participa y se nutre de la mente clara que te dirige en una dirección. Disfruta de los desafíos cuando la senda que hemos elegido está en sintonía con los valores que apoyamos, cuando tiene la confianza de que pase lo que pase siempre puede mirar la brújula y seguir avanzando, creciendo y viviendo aventuras. Precisamente, en esa emoción, la felicidad se recrea, crece y nos inunda.

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