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La Receta Estrella de la Excelencia Educativa

La Receta Estrella de la Excelencia Educativa

Fuente: La Receta Estrella de la Excelencia Educativa
¿QUIERES SER UN DOCENTE EXCELENTE?
 Podemos hablar de excelencia desde muchos ámbitos: la política educativa, la administración, la formación del profesorado… Sin embargo, en lo que yo quiero centrarme es en el propio profesor, en aquellas acciones que puede realizar día a día en el aula. Por el efecto mariposa, porque un pequeño cambio puede generar grandes resultados.

Con el Reto Excelencia Educativa me di cuenta de que la excelencia educativa se compone de una serie de elementos que van enriqueciendo el proceso educativo. Y es por ello que no he querido centrarme sólo en uno, sino destacar aquellos que considero esenciales, esos ingredientes magistrales que, desde mi punto de vista, no pueden faltar en el plato, ¡y lo hacen mucho más rico!

1. PASIÓN

Mi aportación personal al reto Excelencia Educativa fue precisamente llevar la pasión al aula.

La pasión es mi motor, en todos los ámbitos de mi vida. Y la considero fundamental, creo que si pones pasión en lo que haces, ya tienes una gran parte del trabajo hecho porque, indirectamente, te llevará a realizar muchas acciones que te harán brillar en tu labor.

En nuestra profesión, la pasión está muy vinculada a la VOCACIÓN, que si bien es importante en cualquier ámbito, en el educativo es un requisito.

Sin embargo, la pasión por el trabajo, como cualquier tipo de amor, hay que cuidarlo, hay que cultivarlo, y para ello puedes ayudarte de muchas estrategias:

  • Marcarte pequeños objetivos.
  • Identificar y celebrar tus logros.
  • Dejar de quejarte.
  • Tener optimismo.
  • Pensar en los beneficios de tu trabajo.
  • Sonreír… tú eliges tu actitud (es nuestra mayor libertad).
  • Recordar qué te empujó a dedicarte a la docencia.
  • Etc.

Y ante las dificultades, porque todo el mundo tiene días difíciles:

  • Primero, preguntarte el para qué, ¿qué puedo aprender de esto?
  • Y al día siguiente, reset, volver con una sonrisa. Es un nuevo día y una nueva oportunidad.

La pasión tiene una especial cualidad, y es que no puede no transmitirse, no contagiarse, no llegar. Hay que transmitir esa pasión a los alumnos, la pasión por aprender y por crecer como personasHay que conseguir que sus ojos brillen.

2. FORMACIÓN

Probablemente la pasión te lleve a moverte, a formarte, a indagar, a estar en mejora continua. La escuela, por fin, está cambiando, y no podemos dar la espalda a todos los nuevos conocimientos que están a nuestro alcance (neuroeducación, TIC, nuevas formas de enseñar y aprender…). Además, hoy en día, accedemos al conocimiento de manera más fácil que nunca. Aparte de la educación formal, tenemos libros, páginas web, vídeos, cursos, encuentros… ¡El que quiere formarse, encuentra la forma de hacerlo!

Y, por último, no podemos olvidar una importante fuente de conocimiento: nuestros propios alumnos.

3. INTELIGENCIA EMOCIONAL

El primer paso que hay que dar como profesor es desarrollar la propia inteligencia emocional, ser un buen modelo de competencia emocional para los alumnos, ya que ellos aprenden por imitación, y de poco sirve lo que les digas de palabra, porque ellos aprenden lo que ven.

Por otro lado, hay que llevar la emoción al aula, de manera transversal y también a través de programas específicos de educación emocional. Un aspecto importante es trabajar todas las competencias emocionales, no quedarse sólo con el etiquetado de emociones. Identificar y poner nombre a las emociones está muy bien, pero no hay que olvidar que sólo es el primer paso. ¿De qué nos sirve conocer las emociones si luego nos desbordan? ¿Si no somos capaces de autogestionar el propio bienestar emocional y disfrutar de la vida? Las 5 competencias emocionales, según el modelo de Bisquerra, son:

  • Conciencia emocional: es la capacidad para tomar conciencia de las propias emociones (identificarlas y etiquetarlas) y de las emociones de los demás (implicarse empáticamente), así como la capacidad para captar el clima emocional de un contexto determinado. Incluye también la toma de conciencia de la interacción entre emoción, cognición y comportamiento.
  • Regulación emocional: es la capacidad para manejar las emociones de forma apropiada. Incluye la expresión emocional apropiada, la regulación de emociones y sentimientos (impulsividad, tolerancia a la frustración, perseverar en el logro de objetivos a pesar de las dificultades, capacidad de postergar recompensas inmediatas a favor de otras más a largo plazo pero de orden superior…), las habilidades de afrontamiento de retos y conflictos, y la competencia para autogenerar emociones positivas.
  • Autonomía emocional: es un concepto amplio que incluye un conjunto de características y elementos relacionados con la autogestión personal, entre los que se incluyen la autoestima (tener una imagen positiva de uno mismo), la automotivación (motivación y emoción van de la mano; automotivarse es esencial para dar un sentido a la vida), autoeficacia emocional (percepción de que se es capaz/eficaz en las relaciones sociales y personales gracias a las competencias emocionales), responsabilidad (capacidad para responder de los propios actos), actitud positiva (decidir adoptar una actitud positiva ante la vida), análisis crítico de las normas sociales (no adoptar comportamientos estereotipados propios de una sociedad irreflexiva y acrítica) y resiliencia(capacidad de superar las adversidades y salir fortalecido de ellas).
  • Competencia social: capacidad de mantener buenas relaciones con otras personas. Incluye dominar las habilidades sociales básicas (la primera es escuchar), respeto por los demás (aceptar y apreciar las diferencias individuales y grupales y valorar los derechos de todas las personas), comunicación receptiva (atender a los demás tanto en comunicación verbal como no verbal para percibir los mensajes con precisión), comunicación expresiva (expresar los propios pensamientos y sentimientos con claridad), comportamiento prosocial y cooperación (realizar acciones en favor de otras personas, sin que lo hayan solicitado), asertividad (capacidad para defender y expresar los propios derechos, opiniones y sentimientos al mismo tiempo que se respeta a los demás, con sus opiniones y derechos), prevención y solución de conflictos (capacidad para identificar, anticiparse o afrontar resolutivamente conflictos sociales y problemas interpersonales) y capacidad para gestionar situaciones emocionales (reconducción de situaciones emocionales en contextos sociales, activar estrategias de regulación emocional colectiva).
  • Competencias para la vida y el bienestar: capacidad para adoptar comportamientos apropiados y responsables para afrontar satisfactoriamente los desafíos diarios de la vida. Incluye fijar objetivos adaptativos (positivos y realistas), la toma de decisiones (sin dilación y asumiendo la responsabilidad de las propias decisiones), buscar ayuda y recursos (identificar la necesidad de apoyo y saber acceder a los recursos disponibles apropiados), bienestar emocional (gozar de forma consciente de bienestar y procurar transmitirlo a las personas con las que se interactúa) y fluir (generar experiencias óptimas en la vida profesional, personal y social).

Algunos ejemplos de cómo trabajar la educación emocional en el aula: el fantástico programa de educación emociocional de la Diputación de Gipuzkoa, el Proyecto Emocionario Musical, el trabajo con “Cuentos para sentir”, “Cuentos para aprender a convivir” y “Cuentos para educar a niños felices”, de Begoña Ibarrola, los cuadernos “Desde dentro”, con los que trabajar emociones, sentimientos, valores, deseos y pensamientos (todavía no he podido hablaros de ellos, pero podéis encontrarlos aquí), practicar mindfulness, pero yendo más allá de la propia técnica, integrándolo en nuestro día a día (tomar conciencia del aquí y el ahora en mi aula es una constante), colorear mandalas, la caja de la gratitud, el Proyecto Entrénate para soñar, el Proyecto Cuéntame un cuento con los videocuentos que elaboramos (“El monstruo de colores”, “Así es mi corazón”, “Orejas de mariposa” y muchos otros), cortos de vídeo (encontraréis muchísimos en la red para trabajar con ellos), libritos inspiradores como “Be happy”, la actividad Tú eres el mejor regalo del mundo, el programa Aulas Felices (tampoco he podido hablaros todavía de él pero todo llegará :-), etc. ¡Las posibilidades son infinitas!

Por último, no podemos obviar los últimos avances en neurociencia que demuestran que las emociones son la base más importante sobre la que se sustentan todos los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones encienden y mantienen la curiosidad y la atención. ¡Emoción-cognición es un binomio indisoluble!

4. COACHING

Si bien la inteligencia emocional es algo que me atrae desde hace tiempo, tengo que reconocer que las bondades del coaching las he constatado en el especialista universitario que acabo de finalizar. ¿Y qué puedo decir al respecto? ¡Que ha sido todo un descubrimiento! Por decirlo de alguna manera, ha sido el complemento ideal que ha acabado de dar sentido a todo, la media naranja de la inteligencia emocional.

El coaching te ofrece un cambio de visión, un “educar al ser” y potenciar que los alumnos brillen por sí mismos. Desde mi punto de vista, tenemos que erradicar una frase muy arraigada en nuestra sociedad que dice que en casa se educa y en la escuela se enseña. Trabajamos con personas y se puede y se debe hacer mucho más que transmitir conocimientos. Algunas dinámicas de aula como el aprendizaje cooperativo o por proyectos, por ejemplo, lo favorecen.

Quien quiera y pueda formarse en coaching, estupendo, será una maravillosa experiencia que le brindará muchas herramientas a nivel personal y profesional, pero si no, en cualquier caso se pueden realizar algunas pequeñas acciones en el día a día en el aula, que marcarán un gran cambio:

  • Hablar menos y escuchar más.
  • Realizar preguntas abiertas.
  • Crear rapport.
  • Utilizar metáforas.
  • Hacer que los alumnos busquen por sí mismos las soluciones, tanto en el aspecto académico como el en personal, relacional…

Si queréis introduciros en el coaching educativo, podéis empezar con el libro “Coaching educativo: Las emociones, al servicio del aprendizaje“. El coaching en la escuela se puede poner en práctica en el aula con los alumnos, en tutorías con padres, en comisiones de trabajo, el claustro, en el equipo directivo…Y, en cualquier caso, siempre podéis buscar experiencias y técnicas que pueden ayudaros. Hay muchísimas dinámicas de fácil aplicación que ayudarán a vuestros alumnos a conocerse mejor, a definir sus objetivos ¡y a diseñar un plan de acción para conseguirlo! Se trata de educar para la vida.

Yo me acabo de iniciar en el mundo del coaching, así que todavía tengo mucho que aprender, pero si algo tienen ya muy claro mis alumnos ¡es que sólo es imposible aquello que no intentas!

5. COMPARTIR

Las buenas prácticas hay que compartirlas, y conseguir que se hable de la educación en positivo. Hay muchísimos docentes que realizan un magnífico trabajo y que puede resultar muy enriquecedor para todos. Se puede compartir con los propios compañeros, en el claustro, en jornadas, en encuentros y, por supuesto, a través de internet. Se trata de contagiar.

Mi blog es un claro ejemplo de compartir, y este artículo (mi particular receta), otro. Y para ayudar a difundirla, he creado un vídeo cortito pero con las ideas principales. ¡Espero que os guste, y si es así, ya sabéis, a compartir!

Fuente: La Receta Estrella de la Excelencia Educativa

Dar desde el corazón (comunicación no violenta o empática) – LMEM

Fuente: Dar desde el corazón (comunicación no violenta o empática) – La Mente es Maravillosa
Manos con un corazón como símbolo de la comunicación no violenta

Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense, desarrolló a inicios de los sesenta este nuevo tipo de comunicación mientras estudiaba los factores que afectan a nuestra capacidad de ser compasivos. Su intención era dar respuesta a dos interrogantes que le preocupaban desde su infancia: ¿qué nos desconecta de nuestra naturaleza solidaria y nos lleva a comportarnos de manera violenta y abusiva? y ¿por qué algunas personas son consecuentes con esta actitud solidaria incluso en las circunstancias más adversas? El resultado fue el desarrollo de la comunicación no violenta. Veamos de qué trata.

“Lo que quiero en la vida es compasión, una corriente que fluya entre los demás y yo, basada en un mutuo dar desde el corazón”

-Marshall Rosenberg-
La comunicación no violenta o empática

Pareja unida en un abrazo sintiendo un amor verdaderoGran parte de nuestras relaciones se deterioran porque no sabemos comunicarnos e incluso muchos conflictos surgen por este motivo. Creemos que comunicar es hablar y se nos olvida la otra parte fundamental: escuchar.

Una alternativa para solucionarlo es la comunicación no violenta o empática que propone Rosenberg, fundamentada en dar desde el corazón. A través de ella, seremos capaz de conectar con nosotros mismos para luego conectar con los demás, permitiendo así que aflore nuestra compasión natural.

 

Este tipo de comunicación se basa en aquellas habilidades relacionadas con el lenguaje, verbal y no verbal, que permiten que sigamos siendo humanos incluso en condiciones extremas. Es decir, con este enfoque lo que se pretende es controlar los impulsos, por muy tentadoras que sean las condiciones para que estos se hagan con el control. De esta manera podremos mantener la comunicación sincera y auténtica que nace de nuestros corazones.

La comunicación no violenta o empática nos ayuda a reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a las personas con las que nos relacionamos.

Como vemos, no es nada nuevo. Hace siglos que se conocen todos los elementos que componen este tipo de comunicación, solo se trata de sacarlos del baúl de los recuerdos, ser conscientes de ellos y aplicarlos en nuestro día a día.

Los componentes de la comunicación empática

Comunicarnos de forma no violenta tiene un profundo poder de transformación. Que esta etiqueta -no violenta- se adhiera a nuestra forma de comunicarnos implica ir más allá de nuestras necesidades, escuchando también las de los demás, en lugar de obedecer a reacciones habituales y automáticas. Pero, ¿cómo hacerlo?

Según Rosenberg, para aprender a dar desde el corazón, tenemos que enfocar la luz de nuestra conciencia, de manera que ilumine cuatro zonas (los cuatros componentes de la comunicación no violenta):

  • Observación. Este primer componente consiste en observar lo que sucede en una situación. ¿Sirve para enriquecernos la vida lo que dicen o hacen los demás? La clave está en saber expresar de manera adecuada qué cosas de las que hace la gente nos gustan o no, sin evaluar ni emitir juicios. Porque como dijo J. Krishnamurtiobservar sin evaluar constituye la forma suprema de la inteligencia humana.
  • Sentimiento. El siguiente componente es comprobar cómo nos sentimos. ¿Nos encontramos dolidos, alegres o tal vez irritados? La cuestión es detectar qué emociones y sentimientos tenemos en ese momento.
  • Necesidades. El tercer componente tiene que ver con cuáles de nuestras necesidades tienen que ver con los sentimientos que hemos identificado.
  • Petición. El último componente de la comunicación no verbal consiste en centrarnos en aquello que esperamos que haga la otra persona para enriquecer la vida tanto suya como nuestra. La forma de ponerlo en marcha, sería a través de una petición muy específica.

Figura humana con corazón

Ahora bien, la comunicación no violenta o empática no solo se refiere a lo que nosotros somos capaces de expresar honestamente desde nuestra conciencia, sino también de saber recibirlo de manera empática por parte de los demás.

Así, cuando centramos nuestra atención en todos los aspectos de este proceso y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, se pone en marcha una comunicación en ambos sentidos. Una apertura doble del canal en el que entran en juego las dos perspectivas: por un lado, observo, siento e identifico qué necesito para enriquecer mi vida; por otro, qué observa, siente y necesita el otro para enriquecer también su vida.

El poder del lenguaje compasivo

La comunicación no violenta es el lenguaje en el que habla la compasión, el enlace hacia la conexión interior y el puente hacia los demás desde una actitud honesta y auténtica. Porque, más allá de ser un tipo de comunicación, es una actitud ante las circunstancias que nos lleva a hacernos responsables de nuestros procesos internos.

Manos con el poder de conectar

Antes de dejarnos llevar por nuestros impulsos y pronunciar palabras de las que luego nos arrepintamos, conviene que hagamos una pausa y nos escuchemos, para luego entendernos e intentar comprender a los demás. Los gritos y desprecios no ayudan, pero el silencio y la calma pueden ser unas herramientas muy útiles en nuestro propósito de iluminar los momentos de tinieblas. 

No olvidemos que la forma de comunicarnos en buena medida determina nuestro día a día. Hagamos que la comunicación no violenta predomine en nuestras vidas, de esta manera será más probable que predomine en las de los demás.

Fuente:  Dar desde el corazón (comunicación no violenta o empática) La Mente es Maravillosa
Autora:   Gema Sánchez Cuevas

El embarazo: amar a alguien que aún no conoces – LMEM

Fuente: El embarazo: amar a alguien que aún no conoces – La Mente es Maravillosa

Mujer Feliz con su Embarazo El embarazo dura nueve meses. Ahí donde un cordón umbilical une dos corazones, dos mundos en uno donde acontece algo maravilloso pero desconocido a la vez: lo creamos o no, nuestras emociones pueden atravesar la barrera protectora de la placenta para acariciar también a nuestro hijo.

Resulta curioso cómo durante los embarazos las familias se preocupan por comprar la cuna, la ropa, por cuidar que la madre mantenga una buena alimentación, pero ¿ qué pasa si sufre estrés?... Según muchos científicos solemos descuidar el mundo emocional de la madre, el cual, afecta al desarrollo del feto.

El embarazo es misterio y es esperanza: supone amar a alguien del que aún no conocemos el rostro. Es imaginar su risa y el color de su cabello mientras acariciamos su forma a través de la piel de la madre, transmitiéndole ya nuestro sincero afecto.
La importancia de nuestras emociones durante el embarazo

Hasta no hace mucho se pensaba que el mundo emocional de la madre no afectaba al desarrollo del feto. Es un error: trabajos como los publicados en la revista “New parents support” nos explican que ese “mágico envoltorio intrauterino” es muy receptivo a las emociones, en especial durante el cuarto mes.

Los medios, la sociedad y la propia familia suelen ensalzar lo hermoso de los embarazos.Pero, en realidad pocas veces se nos enseña la importancia de poder conectar corporal y emocionalmente con el bebé, ahí donde las emociones van a influir en su desarrollo.

Cuando las emociones van más allá de la placenta

La propia Vivette Glover, junto a especialistas en terapia Gestalt, resaltan la importancia de atender a la madre de una forma más integral: no basta con las ecografías y análisis de sangre. Es necesario cuidar de su estado emocional.

  • La doctora Glover, realizó un estudio con 14.000 mujeres embarazadas, donde se midió su nivel de ansiedad y estrés. El seguimiento duró durante 5 años más para ver además cómo crecían y maduraban los niños.
  • Se descubrió que las madres que sufrían un alto nivel de estrés tenían el doble de riesgo de que sus hijos fueran diagnosticados con hiperactividad.
  • Cuando la madre se encuentra en una situación estresante, el hipotálamo libera una hormona llamada CRH que propicia a su vez, que las glándulas suprarrenales segreguen cortisol.
  • La placenta actúa como filtro, y el cortisol, detectado como un “tóxico” no suele traspasar esa barrera. Ahora bien, si los niveles la hormona CRH son muy elevados, acaban atravesando la placenta para afectar directamente al feto y ponerlo “en alerta”. Es importante tenerlo en cuenta.
La educación emocional de los hijos no empieza cuando vienen al mundo: sino en el útero.
La educación emocional desde el útero materno

No conoces aún a tu hijo y sin embargo ves el mundo de otro modo y has hecho de tus debilidades tus fortalezas. Debemos tener en cuenta que su educación se inicia ya desde que está en ese envoltorio cómodo, pero no aislado. En el que es es muy receptivo no solo a lo que hay fuera, sino también a lo que acontece en el interior.

Por ello, para aplicar una adecuada educación emocional durante esos nueve meses de embarazo, es importante que toda madre y que todo padre tengan en cuenta estos importantes aspectos:

  • Reformulación de algunos conceptos: seguro que habrás escuchado más de una vez “lo importante es el niño, vale la pena todo sacrificio”. El bebé es importante, pero hay que cuidar también “la cobertura”, y en especial ese corazón que le da vida: la madre.
  • Cada madre vive el embarazo de un modo: hay mujeres que no esperaban quedarse embarazadas, otras que afrontan el embarazo tras haber sufrido algún aborto en el pasado. Es necesario atender cada caso, ser conscientes de nuestra realidad particular y afrontarla con entereza y mucho apoyo.
  • Ve más despacio, priorízate, envuélvete de estímulos positivos: cambia el ritmo de tus jornadas y céntrate en el presente, en potenciar la unión con tu pareja, en regalarte gratos momentos, en llenarte de ilusiones y en afrontar los cambios de tu cuerpo con normalidad.
  • Prueba nuevas terapias: en la actualidad se imparten muchos talleres de educación emocional durante el embarazo. Así mismo, aplicar el mindfulness, practicar yoga, o los masajes en el vientre mientras estamos en calma y escuchamos música, puede ofrecer beneficios tanto a las madres como a los fetos.
Fuente: El embarazo: amar a alguien que aún no conoces – La Mente es Maravillosa
Autora:  Valeria Sabater

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