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Humanos y digitales, con Anders Sandberg y Juan Luis Arsuaga

 

Humanos y digitales, con Anders Sandberg y Juan Luis Arsuaga

Hemos recibido en nuestro auditorio un encuentro entre el neurocientífico Anders Sandberg y el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, en una charla moderada por la periodista Marta G. Aller. En este evento perteneciente al Foro Telos, hemos hablado sobre cómo enfrentarnos a todos los problemas éticos que supone la disrupción tecnológica en la que nos encontramos inmersos.


Anders Sandberg (nacido el 11 de julio de 1972) es un investigador, conferenciante científico, futurista, transhumanista y escritor. Tiene un doctorado en neurociencia computacional por la universidad de Estocolmo y actualmente es miembro de James Martin Research en el Instituto del Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford.

 

 


Juan Luis Arsuaga Ferreras (Madrid, 1954) es un paleoantropólogo español. Es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Paleontología en la Facultad de Ciencias Geológicas de esta misma universidad. Desde julio de 2013 es director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos.

 

 


 

CDS La Salud es Posible – Andreas Kalcker

CDS La Salud es Posible – Andreas Kalcker. PDF

Dedico este libro a las personas que descubren que las cosas nunca son lo que parecen. Dr. Andreas Ludwig Kalcker, 2013

DECLARACIÓN DE RESPONSABILIDAD
La ley es la ley. Y mientras no la cambiemos, tenemos que cumplirla o estar dispuestos a atenernos a las consecuencias. Y, por ello, digo lo siguiente: Este libro no tiene por fi nalidad animar a los lectores a que traten sus dolencias y patologías con MMS o CDS. Este libro es un texto de carácter meramente divulgativo. En él me limito a contar mi experiencia personal, a expresar mi propia opinión, a responder a preguntas que me han formulado, y a trasladar las conclusiones que he podido obtener de mi investigación y de los miles de testimonios que he recibido, la mayoría por correo electrónico. Si padeces una enfermedad o dolencia, grave o leve, debes recurrir siempre a un profesional de la salud cualificado y legalmente autorizado.


La Salud Prohibida – Andreas Kalcker
ANDREAS LUDWIG KALCKER

A todo ser humano le gusta ser feliz, y yo no soy diferente.
Cuando te sientes sano, fuerte y vibrante  eres capaz de poder hacer físicamente lo que deseas, pero cuando nuestra salud empieza a menguar, todo lo relacionado con la vida… sufre.

He aprendido después de haber tenido una vida más materialista en los años 90, que la verdadera felicidad está dentro de uno mismo y no en lo que tienes. Porque al final uno no tiene las cosas, sino que las cosas le tienen a uno. La verdadera felicidad nace del hecho de hacer feliz a otra persona.
¿Existe algo que nos pueda hacer más feliz que salvar una vida…? aunque parezca imposible, ¡todos podemos hacerlo!

Mientras el hecho del nacimiento quizás sea el impacto emocional más grande que podemos experimentar, el hecho de perder a tu pareja, o que una madre pierda a su hijo, o un hijo pierda a su padre, significa vivir los impactos emocionales negativos más fuertes que podemos sufrir, a parte de nuestra propia muerte.
Creo que a todos nosotros nos gustaría poder ser héroes, salvando las vidas de otras personas, ya sea rescatándolas de un ahogo o salvándolas de un incendio o un accidente de coche. Me parece que esta es la razón por la que muchos jóvenes estudian medicina, ya que lo hacen con el fin de ayudar y curar.

Nosotros necesitamos saber que hay un camino para la Salud, cuando al parecer nos han dicho que ya no hay nada que hacer. No hay que perder la Esperanza… Jamás.
Al descubrir por mi mismo, que existen más alternativas que medicina convencional nos ofrece, se me han abierto los ojos y desde entonces me dedico a investigar sobre una substancia conocida como MMS, que en realidad no es otra cosa que dióxido de cloro, uno de los desinfectantes más utilizados y eficaces de la historia humana durante más de 100 años sin crear resistencias.

Bueno pido disculpas… hay que admitir que sí crea resistencias, ya que existen algunos detractores, que consideran que es una substancia peligrosa y venenosa, por lo tanto se trata pues de un tema controvertido, porque cuando una persona está intentando explicar a los defensores de la tierra plana, que la tierra en realidad es redonda… pero esto choca con las ideas de un cabeza cuadrado alemán como yo…

Muchos lectores no han escuchado nunca sobre el dióxido de cloro (ClO²) o el clorito sódico (Naclo²), también llamado MMS (Solución Mineral Milagrosa), que es el nombre que le dio Jim Humble a esta substancia, ya que en su día los resultados le parecieron milagrosos.

Internet está lleno de miles de testimonios (véase Testimonios MMS como ejemplo) de todos los países del mundo, ya sea por escrito o por vídeo, y aunque un testimonio no significa evidencia científica, si que es una evidencia legal jurídica. Yo voy intentar aclarar porqué funciona esta substancia en tantas personas en tantísimas enfermedades sin aparente explicación. Quiero publicar aquí el conocimiento para las personas enfermas que no disponen de estos 8 a 10 años para esperar a curarse de una enfermedad crónica considerada incurable, o peor todavía, que han sido desahuciadas por la medicina convencional como en muchísimos casos de cáncer. En estos casos no debería haber ningún obstáculo burocrático para las personas que quieran probarlo bajo su propio riesgo. Hay que darse cuenta de que todos los grandes cambios del conocimiento humano al principio han sido rechazados, ridiculizados, combatidos y juzgados de manera contundente.

Un ejemplo sería Guiordano Bruno, quién fue quemado en la hoguera por considerar que la tierra era redonda, cosa que hoy se da por supuesto.

La inEmpezar MMS CDStención  es abrir los ojos a todos aquellos que han sido programados y que han recibido una educación basada en un sistema de obedecer y creer en hechos científicos, sin cuestionarlos ni un momento.

Hay que entender que la mayor parte de la información que recibimos, nos llega manipulada por los que tienen el poder. El descubrimiento acerca de que la bacteria helicobacter pylori causa las úlceras pépticas, es un claro ejemplo de esta práctica habitual. Este hecho fue ridiculizado durante 25 años, haciendo sufrir a los descubridores, y finalmente en el 2004 recibieron el Premio Nobel.
Estoy convencido de que una de las formas de vivir en plenitud, es ser fiel a tu verdad personal y no tener miedo a lo que digan los demás. Podemos vivir la vida de manera consciente ya que todos estamos aquí de alquiler, al final sólo importa lo que hemos hecho mientras vivimos.

“El miedo es un mal consejero, y buen vendedor”

Quiero abrir una vía hacia nuevas investigaciones y terapias alternativas respecto a enfermedades donde no existe solución hasta la fecha.
Para todos aquellos que quieran aprender o investigar sobre medicina alternativa, he escrito un libro para que puedan encontrar posibles soluciones de “salud prohibida” que les sirva como guía.

En ningún momento les estoy recomendando lo que cada uno decida hacer con su salud, simplemente es la recopilación de años de trabajo con personas que me han escrito, contándome sus experiencias sobre auto-tratamientos alternativos fuera de la medicina común. Deseo que  pueda ser la base para una futura investigación científica universitaria legal y reconocida, y así de este modo poder llegar a todos. Toda la información que comparto, está basada en documentos científicos y aplicando la lógica y evidencias experimentadas.


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Web de interés:


 

El desarrollo de la Inteligencia Artificial – Gaspar Martínez Fdez de Larrinoa

El desarrollo de la Inteligencia Artificial – Gaspar Martínez Fdez de Larrinoa

El  desarrollo de la Inteligencia Artificial, de la nano-tecnología y de la bioingeniería obliga a plantearse horizontes de futuro, que, incoadamente, ya están presentes en nuestra sociedad.

Uno de los retos más importantes se refiere a su incidencia en el propio ser humano y su futuro. Los escenarios que se dibujan son diversos y, en algunos casos, disputados. No es posible asegurar cuál de ellos se hará realidad, pero es imprescindible tenerlos en cuenta y hacerse cargo de los profundos retos que plantean.

La convergencia tecnológica y la aceleración de las nuevas tecnologías están transformando nuestras vidas desde el smartphone y el internet de las cosas hasta nuevos métodos y posibilidades de la biología sintética.
De todo ello se derivan serios problemas para la ética y la teología, a los que no será fácil responder adecuadamente, La sesión tratará de arrojar algo de luz sobre esta nueva situación.

Conferencia realizada en el Foro Gogoa el 11 de Marzo 2020

Gaspar Martínez Fernández de Larrrinoa es Sacerdote de la Diócesis de Bilbao y Decano de la Facultad de Teología de Vitoria


Vídeos que se visualizan en la conferencia

Cronología del universo

Los riesgos de la superinteligencia artificial – Nick Bostrom

 

04 El Dar – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

04 El Dar – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

El Profeta es un libro del escritor Gibran Kalil Gibran publicado en el año 1923. La obra se tradujo en México al español por Leonardo Shafik Kaím en el año de 1934.

A pesar de que la obra está escrita a modo de diálogo simple entre el profeta y la gente del pueblo, las directivas que Gibrán pone en su boca invitan a reconsiderar los valores, conceptos, hábitos y costumbres de la sociedad, llevando al lector hacia una idea menos individualista y con un gran sentido de empatía con los seres vivientes, así como la mayor relevancia de un estrato espiritual subyacente a todas las acciones humanas.

Descargar PowerPoint con música.

 

03 Los Hijos – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

03 Los Hijos – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

El Profeta es un libro del escritor Gibran Kalil Gibran publicado en el año 1923. La obra se tradujo en México al español por Leonardo Shafik Kaím en el año de 1934.

A pesar de que la obra está escrita a modo de diálogo simple entre el profeta y la gente del pueblo, las directivas que Gibrán pone en su boca invitan a reconsiderar los valores, conceptos, hábitos y costumbres de la sociedad, llevando al lector hacia una idea menos individualista y con un gran sentido de empatía con los seres vivientes, así como la mayor relevancia de un estrato espiritual subyacente a todas las acciones humanas.

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02 El Matrimonio – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

02 El Matrimonio – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

El Profeta es un libro del escritor Gibran Kalil Gibran publicado en el año 1923. La obra se tradujo en México al español por Leonardo Shafik Kaím en el año de 1934.

A pesar de que la obra está escrita a modo de diálogo simple entre el profeta y la gente del pueblo, las directivas que Gibrán pone en su boca invitan a reconsiderar los valores, conceptos, hábitos y costumbres de la sociedad, llevando al lector hacia una idea menos individualista y con un gran sentido de empatía con los seres vivientes, así como la mayor relevancia de un estrato espiritual subyacente a todas las acciones humanas.

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01 El Amor – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

01 El Amor – El Profeta – Gibran Khalil Gibran

El Profeta es un libro del escritor Gibran Kalil Gibran publicado en el año 1923. La obra se tradujo en México al español por Leonardo Shafik Kaím en el año de 1934.

A pesar de que la obra está escrita a modo de diálogo simple entre el profeta y la gente del pueblo, las directivas que Gibrán pone en su boca invitan a reconsiderar los valores, conceptos, hábitos y costumbres de la sociedad, llevando al lector hacia una idea menos individualista y con un gran sentido de empatía con los seres vivientes, así como la mayor relevancia de un estrato espiritual subyacente a todas las acciones humanas.

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3 Reflexiones sobre el Amor, de Erich Fromm – LMEM

Fuente: 3 Reflexiones sobre el Amor, de Erich Fromm – La Mente es Maravillosa

Las reflexiones de Erich Fromm acerca del amor son relativamente conocidas y de ellas nacen preguntas importantes, como: ¿qué significa amar?, ¿cómo se puede mantener este sentimiento?, ¿es el amor algo pasajero?

El estudio sobre el amor que hace este psicólogo y filósofo humanista destaca por su enorme madurez. Observando al amor como un arte, el cual es fruto de un aprendizaje previo. Entiende que es necesario cuidarlo y cultivarlo, para no interrumpir le proceso de aprendizaje en el amor.

“El primer paso a dar es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería”

-Erich Fromm-

El amor maduro según Erich Fromm

En esta reflexión el autor diferencia entre el amor maduro y el amor infantil. Habla del amor como necesidad y de la necesidad del otro como consecuencia del amor:

“El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. El amor maduro obedece al principio: “Me aman porque amo”. El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”. El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”

-Erich Froom-

Este principio cuestiona cómo nos relacionamos en nuestra sociedad y no duda en afirmar que lo hacemos más por necesidad que para compartir nuestro amor con otra persona. Piensa que compartir nuestros sentimientos requiere que estemos conectados con ellos, comprendiéndolos y cuidándolos. De tal forma que no nos quedemos buscando en el exterior las necesidades que no sabemos cubrir.

Amor a ciegas

Utilizando el amor para huir de nuestra soledad

Cuando hacemos uso del amor y lo utilizamos para huir de nuestras incomodidades, estamos condenados a destruirlo. Si utilizamos este sentimiento como refugio de lo que no podemos soportar en nuestras vidas, estaremos huyendo de nosotros mismos.

«El amor como satisfacción sexual recíproca, y el amor como trabajo en equipo y como un refugio de la soledad, constituyen las dos formas normales de la desintegración del amor en la sociedad occidental contemporánea, de la patología del amor socialmente determinada»

-Erich Fromm-

Esta forma de amar se convierte en algo patológico, ya que supone no atender a nuestro desarrollo personal. Implica no escucharnos y esperar que los demás se responsabilicen de lo que nosotros no somos capaces y que en realidad se sitúa en nuestra parcela de responsabilidad. Si actuamos así estaremos dejando la felicidad en manos de alguien externo y de esta forma nos volveremos muy vulnerables.

mujer entre hojarasca

Así surgen las proyecciones, viendo en los demás lo que no soportamos ver en nosotros. Es una forma infantil de no querer responsabilizarse de nuestra propia existencia, con lo que ello supone. Cuando convertimos el amor como una herramienta, como vía de escape para no encontrarnos con nosotros mismos, perdemos nuestra capacidad de amar y nuestra honestidad para relacionarnos.

Fromm consideraba amar un arte. El arte se cultiva, se crea, se mima; igual el amor. Si pensamos que el amor es encontrar esa persona que «encaje» con nosotros, sólo estaremos proyectando nuestras carencias en ella y esperando que nos hagan felices. El amor es todo lo contrario. El amor es dar y no esperar tanto recibir.

La energía activa del amor

El amor es una energía excedente de la que disponemos gracias a tener cubiertas nuestras necesidades básicas. Erich Fromm entiende que esta energía hay que movilizarla, no basta con sentirla, sino que además hay que vivirla, y esto solo es posible hacerlo cuidándola y alimentándola.

pareja abrazada

Hay ciertas dificultades en una relación que son inevitables e, incluso, necesarias, ciertos obstáculos que provocan emociones negativas con las que tenemos que lidiar. Es bueno darles cabida a estas emociones que experimentamos y entender que las disrupciones surgen normalmente a partir de algo a lo que no atendemos. Las emociones son nuestro lenguaje más íntimo y personal, sirviéndonos además para relacionarnos de una forma más honesta.

 

«El amor es un desafío constante; no un lugar de reposo, sino un moverse, crecer, trabajar juntos; que haya armonía o conflicto, alegría o tristeza, es secundario con respecto al hecho fundamental de que dos seres se experimentan desde la esencia de su existencia, de que son el uno con el otro al ser uno consigo mismo y no al huir de sí mismos.»

-Erich Fromm-

Finalmente, de esta reflexión se extrae la importancia que tiene el hecho de que dos personas se relacionen desde su propia esencia, ya que solo a través de un conocimiento profundo entre ambos la pareja será capaz de construir una base sólida, sobre la que el propio amor pueda evolucionar. Piensa que es un error amar para huir de uno mismo, ya que así no es posible que haya un encuentro sano y recíproco.

Si amamos para huir de nosotros, un día nos daremos cuenta que nada auténtico sostiene nuestra relación, sólo llenar un vacío. Ese día nos sentiremos desdichados y tristes. Habremos caído en la cuenta que la relación ha sido una especie de farsa para entretenernos. Es por esto, que es tan importante primero saber estar con uno mismo y amarse de forma sana.

El miedo es contagioso: cuando la emoción manda sobre la razón – LMEM

Fuente:  El miedo es contagioso: cuando la emoción manda sobre la razón – La Mente es Maravillosa

El miedo puede llegar a ser tan contagioso como un virus… y sin que lo podamos poner en cuarentena. En medio del contexto actual, supone una gran ventaja el hecho de ser capaces de identificar los peligros reales, actuar en consecuencia y evitar el pánico.

El miedo es contagioso. Pocas emociones pueden alterar y cambiar tanto la estabilidad de una persona y del mundo en su totalidad como el temor más irracional. Hay estudios que señalan que las personas, como los animales, podemos oler el miedo. Tal vez sea verdad, pero lo que está claro a día de hoy es que esta emoción viaja a golpe de clicks, noticias, imágenes que compartimos y comentarios que publicamos.

Sentir miedo… ¿es quizá esta muestra mayor debilidad? O más aún, ¿es reflejo de nuestra clara irracionalidad como seres humanos? En absoluto. Gracias a ella garantizamos nuestra supervivencia. El miedo nos une a la vida y como tal, hay que escucharlo, darle presencia, entenderlo y actuar en consecuencia manteniendo, eso sí, un enfoque lógico.

Tal y como nos señala el neurólogo Antonio Damasio, las emociones buscan exclusivamente, mantener nuestra homeostasis y favorecer una mejor adaptación a nuestro entorno. Ahora bien, el problema asociado al miedo es que en gran parte de los casos parte de una serie de hechos irreales a la vez que contradictorios.

Un ejemplo, alguien puede temer a los aviones al pensar que va a morir al sufrir un accidente en ellos y, sin embargo, ser un fumador compulsivo (y no ver el peligro alguno en el tabaco).

Los miedos son libres, infundados la mayoría de las veces y tan contagiosos como un virus. Sentirlos es algo normal, y más en contextos como los actuales donde la alarma por una posible pandemia forma ya parte de nuestra cotidianidad. En medio de este escenario, lo más adecuado es estar «alerta» sin que se desencadene la «alarma».

Mujer con miedo comiendo uñas representando que el miedo es contagiosoEl miedo es contagioso: el poder de las emociones en un contexto incierto

El miedo es esa emoción extraña que hace que a veces, tengamos más miedo a una araña que a sufrir un accidente cuando vamos en coche. Es también, un botón mental y esa realidad psicológica tan manipulable y sensible capaz de expandirse en poco tiempo si alguien así lo quiere, si algún estamento o esfera de poder así lo pretende.

Esta emoción tiene sin duda muchos prismas y cada una de esas caras provoca casi siempre un mismo efecto: bloquearnos y hacer que reaccionemos llevados por la emoción y no por la razón. Esto es algo que sabe bien todo aquel que padezca algún tipo de fobia, ese trastorno donde el temor más intenso e irracional limita por completo comportamientos y decisiones.

Ahora bien, más allá de fobias, hipocondrías y otras condiciones psicológicas, está el temor cotidiano. Ese que se activa ante lo desconocido, ante la noticia que alarma, ante el virus desconocido que se extiende saltando fronteras y del que todo el mundo habla.

El miedo es contagioso y experimentar esa sensación ante lo que uno no puede controlar (o incluso entender) es normal y hasta lógico. No obstante, antes de quedar secuestrados por nuestra amígdala y la cárcel del pánico, hay que tener en cuenta una serie de aspectos.

Hombre con la mano en la frente muy preocupado representando que el miedo es contagioso

El miedo es contagioso y nos puede hacer perder el control

El miedo es contagioso y no entiende de cuarentenas. Cuando surge siempre hay algo que lo alimenta y aumenta sus dimensiones. Y cuando esto ocurre, va saltando de uno a otros, de mente en mente y corazón en corazón hasta secuestrar la calma y dar paso al pánico. Lo estamos viendo actualmente con el tema de actualidad: el coronavirus.

La compra de mascarillas y desinfectantes se ha disparado. Se cancelan eventos, nos lo pensamos dos veces antes de programar un viaje a determinados países. Nos asustamos cuando alguien tose o estornuda y estamos pendientes de la última noticia, de la última actualización que nos transmiten por redes sociales.

Sentir miedo ante este contexto es como decimos, lógico y normal. El miedo es contagioso y activa nuestro sistema de alerta y que esto ocurra, también es comprensible. Lo que ya no es permisible es que el miedo se vuelva irracional y desemboquemos en comportamientos poco ajustados. Cuando las emociones se descontrolan y todos nos dejamos llevar por un temor sin lógica y sin sentido, se originan respuestas masivas donde el pánico empeora aún más cualquier situación. No es lo acertado.

Recuperar el control: enmarcar el riesgo, reducir el pánico

El miedo no nos quiere paralizados. Más allá de lo que podamos pensar, esta emoción tiene un papel indispensable en nuestro cerebro y en nuestro comportamiento. Los temores forman parte de nosotros para invitarnos a reaccionar ante un peligro. Si derivamos en comportamientos y enfoques irracionales nada de lo que hagamos nos servirá de ayuda.

¿Qué es lo que debemos hacer por tanto en un contexto como el que vivimos ahora? En un escenario donde hay una amenaza determinada, lo más acertado es enmarcar el riesgo y reducir el pánico. Sabemos que el miedo es contagioso. Por tanto, para evitar que el temor se vuelva irracional debemos consultar siempre fuentes oficiales, veraces y fiables. De ese modo, podemos delimitar los peligros concretos y objetivos, actuando en consecuencia y siguiendo las pautas de los expertos.

Si identificamos los auténticos riesgos, el miedo se racionaliza, actuamos de manera más segura y el pánico pierde fuerza. Generamos respuestas más razonables, solo así y llevados por la calma, lidiaremos mejor ante cualquier adversidad. Tengámoslo en cuenta en estos momentos.

Fuente:  El miedo es contagioso: cuando la emoción manda sobre la razón – La Mente es Maravillosa
Autora:  Valeria Sabater

Bienaventuranza – Wikipedia

Fuente: Bienaventuranza – Wikipedia
Bienaventuranza
Le sermon sur la montagne (El sermón de la montaña, 1895-1897), obra del francés James Tissot (1836-1902). Acuarela opaca sobre grafito en papel vitela gris. Museo Brooklyn.

 

La bienaventuranza (también llamada macarismo) es en la Biblia un género literario con más de un centenar de ejemplos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Tiene antecedentes en escritos de otros pueblos, en especial de Egipto. Se recurre a este género para expresar una felicitación a las personas que, por tener una dada cualidad o por mantener una forma de conducta grata, están relacionadas con Dios a quien se identifica bíblicamente como el dador de la vida y de la felicidad.

Cuando en la Biblia se proclama una bienaventuranza o su opuesto, no se busca pronunciar ni una bendición que proporcione la felicidad, ni una maldición que produzca la infelicidad, sino exhortar, sobre la base de la propia experiencia de felicidad, a seguir los caminos que conducen a ella. Sin embargo, este género literario experimentó una evolución lenta a través del Antiguo y del Nuevo Testamento. Así, el centro de atención de las bienaventuranzas cambió paulatinamente de los bienes meramente terrenales a los llamados «bienes eternos».

Dentro del elevado número de sentencias que constituyen este género literario, quizá las más célebres sean las ocho con que comienza Jesús de Nazaret el Sermón del monte (Mateo 5:3-11). En conjunto, las bienaventuranzas del sermón del monte concentraron todas las enseñanzas y el ministerio público de Jesús sobre espiritualidad y compasión, al presentar un nuevo conjunto de ideales centrados en el amor y la humildad en lugar de la fuerza y la imposición.

Origen del término «bienaventurado»

En la literatura griega, el término «bienaventurado» se reserva en una primera etapa a los dioses para expresar su condición de seres situados por encima de las penas y fatigas de esta tierra. Así se aplica el término «μάκαρ» («mákar»), más antiguo pero afín a «μακάριος» («makarios»). Por extensión, el término «μακαρίτης» (que significaría «bendito») es, desde su primera aparición en la obra «Los Persas» (n° 633), del dramaturgo griego Esquilo, aplicado de forma circunscripta a los muertos. Se dice que los muertos son «bienaventurados» o «benditos» en razón de que ya están exentos de dolor.

Busto que representa a Esquilo, autor de «Los Persas», obra en que se aplica el término «μακαρίτης» a los muertos.

 

En griego antiguo, quizá la palabra principal para significar felicidad es «eudaimonia» (literalmente significa «espíritu bueno» o «dios bueno»), y a partir de ella se desprende una constelación de términos estrechamente relacionados, que incluye «eutychia» (suerte), «olbios» (bendecido, favorecido), y «makarios» (bendecido, feliz, dichoso). En una etapa más avanzada, «makarios» («μακάριος») constituye un epíteto que se aplica sólo a los hombres.​ El primer registro griego que se tiene del término «μακάριος» («makarios») se encuentra en las Odas Píticas 5,46 del poeta lírico Píndaro, y luego se vuelve común en Aristófanes y Eurípides. Parece implicar la idea general de «tener suerte» y de «ser afortunado». Así, a fines del siglo V a.C. y principios del siglo IV a.C., se aplica la palabra «μακαριος» a los hombres en la medida en que eran ricos y que, por lo tanto, quedaban sustraídos de las angustias y penalidades del diario vivir. En el mundo griego, el género literario llamado «macarismo» se usa para celebrar la felicidad alcanzada por una persona, señalando el motivo y la calidad.

En los textos veterotestamentarios, «ašrê» (o ashrêy, אשרי) es un término abstracto traducido como «bienaventurado», que se refiere siempre a personas y nunca a cosas o circunstancias.​ A diferencia de la literatura griega que otorga en principio el término «bienaventurados» a los dioses, los libros de la Biblia jamás aplican la palabra «ašrê» a Dios. Sin embargo, se pone la felicidad en relación a Dios porque se lo considera el dispensador de toda dicha.

Constitución de una «bienaventuranza»

En general, una bienaventuranza está constituida por una expresión inicial (del hebreo, ašrê… ; del griego, makarios…)​ que se puede traducir como «feliz», «dichoso», «bienaventurado» y que califica al poseedor de la cualidad como «digno de felicidad». En muchos casos se añade un segundo miembro a la expresión que puede estar en tiempo presente o en tiempo futuro.

  • Si está en tiempo presente, indica la razón por la cual esa cualidad lo hace feliz. Por ejemplo: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos […] Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje […]» (Salmo 1:1-3).
  • Si está en tiempo futuro, indica las consecuencias que se siguen o que se seguirán de la posesión de la cualidad. Entre ellas se destacan las que utilizan la palabra «porque» como inicio de la segunda parte, y que se consideran literariamente más logradas. Por ejemplo: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mateo 5:7). Muchas otras utilizan diferentes giros literarios (por ejemplo, «en verdad os digo») o nexos causales.

Finalmente, algunas bienaventuranzas dejan implícito el premio, que se considera sobreentendido; por ejemplo: «Bienaventurados los que no han visto y han creído» (Juan 20:29).

El macarismo en la Biblia hebrea y en el Antiguo Testamento

En la Biblia hebrea y en el Antiguo Testamento de las Biblias cristianas abundan las proclamaciones del género llamado bienaventuranza o macarismo. Los libros sapienciales mencionan numerosos puntos que convergen hacia la felicidad, según los criterios de su época y de su religiosidad: «dichoso» el que teme a Yahveh: será poderoso, bendecido, tendrá hacienda, riqueza (Salmo 112:1-3), tendrá una esposa fecunda y muchos hijos (Salmo 128:1-3). «Dichoso» el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, sino que se complace en la ley de Yahveh (Salmo 1:1); «dichosos» los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de Yahveh, los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón (Salmo 119:1-2), «dichoso» el hombre que escucha la sabiduría (Proverbios 8:34) y «dichoso» el hombre que la halla (Proverbios 3:13).

Sin embargo, el sabio verdadero no limita su horizonte a la retribución deseada en este mundo. La recompensa esperada es Dios en persona: «dichosos» los que esperan en él (Isaías 30:18), «dichoso» el hombre que confía en Dios (Salmo 84:12), «dichoso» aquél que en el Dios de Jacob tiene su apoyo y su esperanza en Yahveh su Dios (Salmo 146:5).

Pero no por esperar la felicidad se debe desconocer los caminos que conducen a ella. Por ejemplo, para descubrir que sólo Dios realiza la felicidad, se requiere a veces una decepción. Por eso exclama el salmista: Mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en el hombre; mejor es refugiarse en Yahveh que confiar en magnates (Salmo 118:8-9). En tal sentido, el profeta clama que es maldito el hombre que se fía en el hombre y que es bendito aquél que se fía en Yahveh, porque Yahvéh no defrauda su confianza (Jeremías 17:5.7).

Bienaventuranza en el sufrimiento

Sin embargo, con la llegada del sufrimiento, la «bienaventuranza» parece mermar. A Job, figura representativa del hombre sufriente que ha perdido todos sus bienes, sus hijos y su salud, uno de los tres presuntos sabios le dice: «¡Feliz el hombre a quien Dios corrige! No desprecies, pues, su lección» (Job 5:17), como si el sufrimiento fuese siempre un correctivo, una lección dolorosa pero saludable. Pero Job no manifiesta satisfacción alguna con esa respuesta: «¡Ah, si pudiese pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza juntos! Pesarían más que la arena de los mares, por eso mis razones se desmandan» (Job 6:2-3). «¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma?» (Job 6:11).

Job y sus amigos (1869). Óleo sobre lienzo de Ilya Yefimovich Repin (1844–1930). Museo del Estado ruso, San Petersburgo. Las explicaciones que del mal le dan sus amigos «sabios» no le sirven a Job en medio de su sufrimiento.

Lo que los sabios inculcan a Job era verdad, pero una verdad inoportuna. Era verdad, pero una verdad a medias. ¿Por qué a medias? Se trataba de lecciones rutinarias y tradicionales, de malla demasiado gruesa, incapaz de recoger los problemas y las ansias del hombre Job. Job se rebela contra esa moral tan anónima, universal y abstracta (...) Por eso, la verdad de los sabios será siempre una verdad disminuida: porque refleja únicamente ese mínimum característico de todo enunciado que posee validez general. La legislación versa sobre lo mínimo, la inspiración se refiere a lo máximo; aquélla acota el campo de la justicia, ésta amplía el campo del amor.

José María Cabodevilla, La impaciencia de Job

En realidad, los tres sabios que pretenden encontrar palabras consoladoras no obtienen resultado alguno porque no llegan al límite requerido: participan del vicio que es propio de la falsa compasión, que consiste en «compadecerse de» en vez de, como debería ser, «padecer con».

Dios no responde a las preguntas de Job, sino que formula nuevas preguntas, cuestionando a Job sobre quién es él para cuestionar (Job 38-41). Al final del libro, Yahveh Dios rehace la salud de Job y su hacienda, doblándola respecto de la original, como así también rehace la familia que Job había perdido, es decir, todas las «bienaventuranzas» materiales. Pero las preguntas que Job formuló en medio de su sufrimiento permanecen flotando para los mortales, sin respuesta aparente en ese momento.

Hacia otro tipo de «bienaventuranzas»: la felicidad en la «Biblia griega»

Algunos escritos forman parte de la Biblia griega, pero no figuran en el canon judío, ni en aquellas Biblias vulgarmente llamadas «protestantes» posteriores a 1826. Son libros «deuterocanónicos», admitidos en el canon por Iglesias cristianas ortodoxasorientalesanglicanaepiscopaliana y católica, como también por las luteranas y anabaptistas. Entre esos libros se encuentran el Libro de la Sabiduría (escrito posiblemente en el siglo I a.C.) y el Libro del Eclesiástico (190-180 a. C.). Se trata, pues, de escritos de redacción relativamente cercana al comienzo de nuestra era. En esos escritos, como en algunos pasajes de los escritos proféticos, se acentúa un progresivo cambio en la mentalidad: los bienes de la tierra, si bien son bendiciones de Dios, son perecederos.

«El martirio de los siete macabeos» (1863), de Antonio Ciseri. El martirio de los siete hermanos macabeos delante de su propia madre, martirizada al final, constituye el trasfondo dramático para la explicitación en la Biblia griega de un nuevo alcance en el concepto de «bienaventuranza»: la fe en la «resurrección de los cuerpos».

Cuando se afirma la creencia en la «vida eterna» o, mejor, en la «resurrección de los cuerpos», que aparece por primera vez como texto griego en el Libro II de los Macabeos 7 (escrito hacia fines del siglo II a.C. y comienzos del siglo I a.C.),​ esta esperanza hace brotar nuevos valores. Más aún, se produce una inversión del orden de valores antiguo.

Se comienza a enseñar que no hay que apreciar la felicidad de un hombre antes de la hora final: «Antes del fin, no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el hombre» (Eclesiástico 11:28).

El libro de la Sabiduría, en referencia a la «bienaventuranza», pone por delante la justicia al gozo de tener prosperidad. Aparecen incluso palabras hasta entonces impensadas: el hombre y la mujer estériles pueden ser «felices», en cuanto pueden ser fecundos espiritualmente. La esterilidad, que era considerada hasta entonces una deshonra o castigo, podía ser en realidad señal de bendición: «Dichosa la estéril sin mancilla… cuando sean juzgadas las almas se verán sus frutos» (Sabiduría 3:13).

Los eunucos, que en el pensamiento antiguo estaban excluidos de las asambleas de culto a Dios (Deuteronomio 23:2), son rehabilitados: «Dichoso también el eunuco si no tomó parte en el mal ni fomentó pensamientos de rebelión contra el Señor: su fidelidad será bien recompensada, tendrá un lugar de privilegio en el templo del Señor» (Sabiduría 3:14).

Así, los sabios coinciden en que la «bienaventuranza» no está tanto en los bienes personales como en obrar justamente.

Las bienaventuranzas en Mateo 5 y Lucas 6

El Sermón del monte, óleo sobre tela del pintor danés Carl Heinrich Bloch (1834–1890).

Probablemente las bienaventuranzas más famosas sean las transmitidas por el evangelio de Mateo (capítulo 5) y el evangelio de Lucas (capítulo 6). Entre ellas se observó cierto número de concomitancias. Los dos evangelios recogen la misma palabra: «bienaventurados» o dichosos. Los dos están de acuerdo en colocar ese término al frente de una especie de discurso-programa que pronuncia Jesús al comienzo de su ministerio, un poco antes en Mateo que en Lucas. También hay en los dos una diferencia muy clara entre las primeras bienaventuranzas y la última, tanto en el tono general como en el estilo: mientras que las primeras son breves y están bien acuñadas, la última se despliega con cierta amplitud. Y en ambos evangelios, el tono general viene dado por la primera bienaventuranza que se suele considerar el compendio de todas las demás: «Bienaventurados los pobres» (Lucas 6:20), «Bienaventurados los pobres de espíritu» (Mateo 5:3).

En el evangelio de Mateo, las bienaventuranzas constituyen el comienzo del largo discurso de tres capítulos (Mateo 5-7) conocido como «sermón de la montaña». En cambio, en el evangelio de Lucas, se ubican en el comienzo de un «discurso en la llanura» mucho más corto (medio capítulo: Lucas 6: 20-47). Este discurso se encuentra recogido casi íntegramente en el sermón de Mateo, pero sus perspectivas parecen ser algo distintas.

El discurso de Lucas está centrado casi exclusivamente en el amor al prójimo; Mateo se interesa sobre todo por la manera con que las exigencias del evangelio constituyen una superación respecto a las exigencias de la ley judía, tal como se la interpretaba en el siglo I.

En cuanto a las bienaventuranzas mismas, la primera diferencia que se advierte es la del número: Mateo tiene 9; Lucas sólo 4, pero las hace seguir de otras cuatro sentencias que recogen exactamente la otra cara de las bienaventuranzas: las maldiciones (¡ay de vosotros, los ricos, los que estáis saciados, los que ahora reís, de los que habla bien todo el mundo!). La diferencia de contenido es la más importante: la razón de la dicha no parece ser la misma para Mateo que para Lucas. Lucas considera situaciones penosas (Dichosos los pobres… Dichosos los que ahora tenéis hambre…). mientras que Mateo tiene en cuenta actitudes y disposiciones espirituales (Dichosos los pobres de espíritu… Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia…). Si bien estas dos series de bienaventuranzas se sitúan en dos planos distintos, parecen ser complementarias y convergentes.

Tabla 1: Bienaventuranzas y maldiciones en Mateo 5 y Lucas 6
Mateo 5:3-12 Lucas 6:20-23 Lucas 6:24-26
Bienaventuranzas Bienaventuranzas Maldiciones
Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos
Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios
¡Ay de vosotros los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis
¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados
Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos
Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre
¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! […]
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros
Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra esperanza será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas
[…] pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.

Así, el esfuerzo que aparece en el Antiguo Testamento por incorporar a la bienaventuranza valores distintos a los del éxito o la riqueza, tales como el valor de la justicia en la pobreza y en el fracaso, encuentra en la predicación de Jesús de Nazaret una posición tajante: los dichosos no son ya los ricos, los satisfechos o aquéllos a los que se halaga, sino los que tienen hambre y que lloran, los pobres y los perseguidos.

En el concepto de Léon-Dufour, dos bienaventuranzas mayores comprenden todas las demás:

  1. la pobreza, con su cortejo de las obras de justicia, de humildad, de mansedumbre, de pureza, de misericordia, de solicitud por la paz.​ En el mismo marco aparecen otras bienaventuranzas: se declara a María (madre de Jesús) bienaventurada por haber creído (Lucas 1:45), y también son bienaventurados los que no vieron y creyeron (Juan 20:29). En línea con lo anterior, tanto el Evangelio de Lucas como el Apocalipsis señalan como bienaventurados a los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica (Lucas 11:28), al que lee y a los que oyen la Palabra y guardan las cosas en ella escritas (Apocalipsis 1:3).
  2. la persecución por amor de Cristo. El autor del Apocalipsis, escrito a las siete Iglesias de Asia (Apocalipsis 1:4) durante la persecución (Apocalipsis 1:9), declara dichoso al que se mantiene vigilante (Apocalipsis 16:15), al que será llamado para la resurrección (Apocalipsis 20:6). Incluso si da su vida en testimonio, es bienaventurado «por morir en el Señor», porque sus obras lo acompañan (Apocalipsis 14:13).
Las bienaventuranzas desde la perspectiva de la Iglesia católica

El Catecismo de la Iglesia Católica describe a las bienaventuranzas como el centro de la predicación de Jesús. Ellas responden al deseo natural de felicidad: “Las bienaventuranzas descubren la meta de la existencia humana, el fin último de los actos humanos: Dios nos llama a su propia bienaventuranza”.

Las bienaventuranzas en el arte

Antoni Gaudí incluyó la representación de las bienaventuranzas en su concepción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Las mismas figuran en las bóvedas posteriores del pórtico de la gloria, en correspondencia con sus ocho columnas interiores.

Bibliografía
  • Cabodevilla, José María (1970). La Impaciencia de Job. Estudio sobre el sufrimiento humano. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. ISBN978-84-220-0262-8.
  • Cabodevilla, José María (1984). Las formas de felicidad son ocho. Comentario a las bienaventuranzas. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. ISBN84-220-0262-0.
  • Léon-Dufour, Xavier (2001). Vocabulario de Teología Bíblica (18a. edición). Barcelona (España): Biblioteca Herder. ISBN978-84-254-0809-0.
  • Dupont, Jacques (1969-1973). Les Béatitudes. Tomo I: Le probleme Iittéraire (388 pp.); tomo II. La Bonne Noovelle (426 pp.); tomo III, Les évangelistes (744 pp.). París: Gabalda.
Fuente: Bienaventuranza – Wikipedia

 

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